1. Don Rolando...


    Fecha: 08/11/2018, Categorías: Gays, Autor: renovatio111, Fuente: xHamster

    Cuando estaba en el segundo grado de la escuela preparatoria, conocí, accidentalmente, en la biblioteca de la escuela a un compañero a quien sus amigos llamaban " toro ". Era llamado de ésa forma por su gran estatura y por su robusta y fuerte complexión física, aunque su verdadero nombre era Ricardo. Era un tipo sumamente atractivo; no podía evitar ponerme nervioso en su cercanía... Con el trato y el paso de los días, nos volvimos amigos inseparables; sin embargo, y contrario a lo que ya estarán pensando, nunca pasó nada entre nosotros, sólo fuimos estupendos amigos durante tres años. Compartíamos muchas aficiones y una gran parte de nuestro tiempo.Al final de semestre, Ricardo, organizó una gran fiesta en su casa, a la que asistió una gran cantidad de gente entre compañeros de clase y amigos personales del anfitrión. La casa de Ricardo, era amplia y elegante, enclavada en la exclusiva zona que rodea nuestro colegio, la calle estaba llena de vehículos y el interior más parecía una disco de moda que una vivienda pues estaba profusamente decorada con globos y luces y la mayor parte del mobiliario había sido sustituida por mesas bajas y sillas. La música, el baile y la bebida no se hicieron esperar y en poco tiempo la reunión estuvo de lo más animada.Ricardo, nos llevó, a algunos de sus mejores amigos, a presentarnos con su padre, un acaudalado empresario maduro, divorciado desde hacía más de diez años. Una descarga eléctrica sacudió mi espina cuando lo vi, era un tipo tan ... alto como mi amigo pero inmensamente más fuerte y robusto, con un mentón ancho y anguloso, gélidos ojos grises y sienes tintas de canas. Nos saludó con cortesía aunque sin demasiado interés; parecía poco interesado por el ambiente juvenil formado por los amigos de su único hijo; sin embargo, tomó una copa, brindó con nosotros y, enseguida, se apartó a una de las orillas del salón, cerca de la barra del bar, para continuar mirando el desarrollo de la fiesta.Ya entrada la noche, el alcohol comenzaba a hacer estragos en los cuerpos y mentes de tantos jóvenes; no era raro mirar, en todas direcciones, y ver parejas bailando con más audacia o compartiendo besos y caricias aún cuando la fiesta continuaba en pleno apogeo. Por mi parte, y para librarme del asedio de dos persistentes e impertinentes admiradoras, me excusé para ir a la barra por otro trago.Mientras el cantinero servía la bebida, giré el rostro y me topé directamente con la mirada inquisitiva y un tanto divertida del padre de Ricardo; él, levantó su vaso para brindar conmigo y esbozó una sonrisa cordial sin decir una sola palabra; yo, correspondí al gesto elevando mi vaso y devolviéndole la sonrisa.Turbado y medio ebrio, me di la vuelta para regresar al sitio donde, mis compañeras, me esperaban, pero, desde donde me encontraba, miré a las dos chicas que aguardaban por mi regreso y decidí emprender la huída de sus avances románticos... Salí por una puerta que conecta el salón comedor con la piscina y me senté en una silla a ...
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