1. Mi sumisa Leylah


    Fecha: 08/11/2018, Categorías: BDSM, Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    encuentro en real se debía producir lo antes posible, ella quería entregarse como mi sumisa, y yo quería recibirla ya como su único amo y señor.Estando así las cosas decidí que debía viajar desde su ciudad para ser definitivamente mia, tuvo que realizar un largo viaje para pasar un fin de semana en mi casa, sería tiempo suficiente para que la relación quedara totalmente forjada, me conocería como amo, los castigos que tendría que aceptar, y el placer que tendría que dar y recibir. Por fín llegó el día esperado, fui a recoger a Lyelah a la estación, fue un encuentro emocionante para los dos, la besé suavemente en la mejilla, subimos al coche y nos encaminamos hacia mi casa, que sería su templo de entrega durante ese inolvidable fin de semana.Leylah se había puesto, ya que yo se lo pedí así, aquel atuendo con el que la conocí, la misma coleta, la faldita de cuadros, y aquellas elegantes botas que ma cautivaron.Ya no era una niña, pero conservaba aún ese gesto ingenuo que yo buscaba.Mientras conducía los dos ibamos en silencio, como no queriendo romper esa atmósfera de emoción intensa, de permanente excitación, asi que mi corazón latía a un ritmo por encima del habitual, mientras intuía que el suyo lo hacía aceleradamente.Subimos al ascensor, y sin mediar palabra le subí la faldita, bajé sus delicadas braguitas, y acaricié con mis dedos su preciosa rajita, ella cerró los ojos y se estremeció, abandonándose a una oleada de placer momentáneo. Una vez en la casa, pasamos al salón, ... yo me senté en el sillón, y le ordené que fuera al centro de la habitación, quería contemplarla, debía pasearse de manera pausada mientras yo me recreaba en tan dulce pose, entonces con tono imperativo y firme le dije que se desnudara, debía quedar totalmente desnuda ante mi, solo con sus elegantes botas, Leylah me obedeció y en pocos segunodos estaba ante mi desnuda mostrando su cuerpo esplendido y joven, llevaba su vello púbico tal como y yo se lo había pedido, con una fina tirilla que hacia elegante su desnudez, noté como se sentía indefensa ante mi, y a la vez deseosa de sentri mi poder.Le dije entonces que se pusiera de cara a la pared con las piernas bien abiertas, apoyándose con las manos en ella, obedeció, se colocó en posición, y pude ver muy excitado como su deliciosa vulva asomaba entre sus muslitos, me acerqué a ella y le mostré los instrumentos con los que sería castigada, palmeta, latigo de tiras, y una fina varita de bambú, le pregunté que si estaba preparada, que había llegado el momento de demostrarme si estaba dispuesta a ser mi sumisa, que era capaz de soportar dolor para conseguirlo, ella asintió con su cabeza y dijo sí con un tono de voz firme y dulce a la vez, le dije también que debía contar el número de azotes, empezariamos por treinta con el látigo, así lo hizo, después la vara, otros treinta, los azotes caían sobre su culito trémulo que se estremecía, y tambíen sobre su espalda que se iba enrojeciendo lentamente, su delicioso trasero reflejaba ya las ...