1. FIN


    Fecha: 08/11/2018, Categorías: BDSM, Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    Era nuestro Fin...la captura de ellos. Cuando supimos que habían sido los culpables del secuestro, violación y muerte de Marianita...nos pusimos en acción para hacer lo que ya, teníamos bien planeado. estudiamos sus movimientos, sus costumbres y caracteres, y como típicos "machos mexicanos" de esa maldita ciudad juarez donde violar y asesinar a mujeres pareciera ser mérito encomiable, estos siete asesinos vergudos parecían creerse los típicos "dueños del pueblo". Eran unos ricos pero bulgares "chicanitos chihuahuas", y cuando bebían como energúmenos aquellas cervezas que nuestras amigas les habían servido en aquel bar, pues...no hacíamos más que reírnos paladeando ya, el pronto desenlace de aquéllo. En cosa de minutos, estaban los siete...dormiditos! ¡Qué cosa importante que suele resultar el dinero, cuando quieres hacer ciertas cosas! Los sacaron de allí subiéndolos al camión que ya teníamos ahí afuera pronto para llevarlos, cargándolos tal cual lo indicamos, y...ni una palabra más allí se habló. Adentro, nos encargamos de desnudarlos y amarrarlos de pies y manos, y ya prontos los siete bien, pero más que bien amarrados con alambre...pues: "Rmmmm! Rmmmm! Rmmm...rmmmmmmmmmh!!!!" Al cautiverio con ellos!!! Cuando despertaron...estaban alineaditos a las siete palmeras en las que habíamos elegido amarrarlos. Lo primero que comenzaron a oír, fueron...nuestras más burlonas carcajadas. Sus insultos y estupideces misóginas comenzaron a brotar como una descompostura de mierda ... saliendo por siete culos, y comenzamos nuestro deleite de torturarlos a nuestro más sutil modo de hacerlo. Los hacíamos rabiar hasta la locura, y en esos estados de febril impotencia, los manoseábamos cosquilleantemente, haciéndoles ver y sentir, sin ellos poder tocarnos, todos nuestros femeninos encantos contorneándonos y ehibiéndonos semidesnudas ante sus puercos ojos ahí frente a ellos a cada palmera amarrados. Sus naturalezas masculinas, no podían evitar el resultado de sus calenturas inevitables, empalmándose sus vergas como las de los burros cuando están en celo. -"¡O rebuznan, o los capamos!!!"-Fue la tajante órden inmediata, mientras nuestras navajas no irían a esperar prórrogas- -"Aaaaaaah...uh, aaaaah...uh, ahhhh, ahhhh, aaaaaahhhhhh...aaaaaaaaaahhhhhh!!!" Rebuznaban a coro, y a siete rebuznos, aquellos siete..."machotes". JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! Calentándolos permanentemente de una y mil maneras, los hacíamos arder en desesperados deseos, para masturbarlos con verdadera fiereza grosera, hasta hacerlos acabar en medio de los más desesperados gritos como animales en mezclas de placer y desesperación atroz. Sí: paja y paja, y paja y paja y nada más que paja y paja, en ellos nos enzañábamos...y cuando ya sus organismos no daban más, pues...pasamos al ya previsto "Plan B": Los inyectamos con un cóctel de drogas poderosamente excitantes, que se les suministra a los toros y cerdos para que puedan copular con mayor cantidad de hembras en sus respectivos apareos ...
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