1. Entregando a Lorena 23


    Fecha: 20/11/2018, Categorías: Anal Sexo con Maduras Voyerismo Autor: aristurman, Fuente: xHamster

    ... dedos…El hombre no se hizo esperar y rápidamente acercó su lengua a la concha palpitante que lo esperaba. Ella comenzó a gemir y jadear mientras alcanzaba enseguida un primer orgasmo.De repente el viejo se levantó, hizo un llamado desde su celular y le dijo a Lorena:“Ahora viene mi hijo; él te va a romper esa cola aquí delante de tu marido, te parece, putita?”.El pibe llegó y enseguida se sacó la ropa, sin dejar de mirar el culo de Lorena. Luego se acostó a su lado y comenzó a meterle mano por todos los rincones a mi mujercita.“Qué hermosa puta resultaste ser”. Le dijo, mientras le metía su endurecida verga en la dulce boca de mi esposa, que comenzó a lamerla y chuparla con verdadera dedicación, mientras me miraba de reojo sonriéndome.El viejo mientras le metía sus dedos en el culo, haciéndola gemir ante las repentinas intrusiones.“Mire cómo la putita de su mujer se traga mis dedos, ahora tiene el culo listo para mi hijo”.De repente Lorena se puso en cuatro, paró bien la cola y se inclinó a lamer la verga del viejo entre sus labios. El hijo mientras se puso detrás y la ensartó hasta el fondo en una sola ...
    ... estocada. Me sorprendió la manera de gritar y gemir de mi mujer; nunca la había oído disfrutar así con una verga enterrada en su hermoso culo.Pedía más y más. Gritaba que le rompieran el culo. El viejo la insultaba, la llamaba puta; a ella la excitaba más todavía.El pibe le bombeaba el culo con todo. Estuvieron así un largo rato, donde ella me pareció que tuvo al menos tres orgasmos vaginales con esa verga empalada en su cola. Finalmente el pibe gritó que ya no podía más y acabó llenándole el culo de semen caliente. El viejo casi al mismo tiempo acabó en la delicada boca de Lorena, haciéndole tragar toda su leche.Mi mujercita quedó tendida boca abajo en la cama, reventada y relajada a la vez; su cola rebalsando semen, que comenzó a deslizarse entre sus firmes muslos abiertos, manchando las sábanas.Los dos hombres se arreglaron sus ropas y se retiraron, diciéndome que nos tomáramos el tiempo necesario para decidirnos por la compra.Yo esperé que Lorena se recuperara de la tremenda cogida, mientras pensaba que, aunque la nueva cama no chirriara más, nuestra vida sexual iba a seguir siendo definitivamente desastrosa. 
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