1. Mi historia con Abril I


    Fecha: 23/11/2018, Categorías: Fetichismo Autor: joshsanz, Fuente: RelatosEróticos

    Yo vivo en un edificio grande y antiguo, donde a excepción de los malos modales de algunos vecinos, nada más pasa. Es todo bastante aburrido, monótono y desgastante. Vivo solo, jamás me casé y jamás tuve hijos. Paso mi tiempo trabajando desde mi departamento, o ayudando a mí buen amigo Erick, el intendente, con asuntos de electricidad, pues soy electricista. Soy un hombre de cuarenta años que renunció a sus sueños tiempo atrás, cuando se percató de que la vida no es tan sencilla como la pintan en las películas y series de televisión. No Suelo hablar mucho con los vecinos -ninguno de ellos me agrada demasiado, no es noticia-. Fuera de un saludo por pura cortesía, no hay nada más. ¡Madre mía, que aquí hay de todo tipo de fauna...! Está doña Esther, una señora mayor que se mete siempre en líos y piensa que es responsabilidad de uno resolverle todo, ya que ella es una pobre anciana -y encima es una malagradecida-. Están las chismosas del 3-A y el 3-D, dos jovencillas que no están tan mal, pero con sus voces chillantes y cabezas llenas de aire, pierden todo encanto. Tenemos al alcohólico del 3-B, un padre soltero que ahoga los dolores que le provocó la huida de su mujer con <<el anterior intendente>> en alcohol, para pesar de su pequeña hija de cuatro años. Está, ubicado al final del corredor, el vagabundo ese del 3-H que toca la guitarra por las tardes. Hace unos meses también se mudaron al 3-G una mujer muy guapa y su hija, una niña muy linda, pero nada más. La única persona ...
    ... que vale la pena aquí es Abril, la hermosa jovencita del 3-E y de quien me gustaría contarles. ¡Madre mía con esa mujercita…! Es alta, rubia, de unos ojos azules encantadores y piel blanca. Tiene un rostro angelical, con una naricita respingona, unos labios perfectos rosados y unas mejillas que toman color con facilidad. Posee unas curvas de infarto, eso si, destacando sus buenas posaderas del resto. Un abdomen plano y unas piernas largas; es perfecta, pues encima es muy amable y carismática. Su carácter es en ocasiones pueril. Es muy respetuosa, con los vecinos, con las normas, con el alquiler. ¡Es perfecta! -repetirlo no me cansa-. Rara vez entablamos conversación, pero siempre nos saludamos si nos encontramos en el corredor. Siempre me ha parecido un encanto. A veces, por las noches, a eso de las ocho las nueve, cuando bajo a fumar a la escalera del segundo piso, nos encontramos cuando regresa del trabajo. Recientemente comenzó de mesera en un restaurante cercano para pagarse la universidad. Está muy buena con su uniforme color café y esas medias a juego. ¡Uff! Pero lo mejor es cuando se despide y sube al tercer piso, siempre puedo verle las bragas. No es nuevo para mí estar fascinado con la ropa interior, soy un maldito fetichista de ese tema. Adoro las pantimedias usadas, las calcetas, las bragas sucias, el olor de los sostenes; por lo general disfruto de todo lo que haya tenido contacto con las partes íntimas de una mujer hermosa y haya sido impregnado con su dulce ...
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