1. historia caliente


    Fecha: 05/12/2018, Categorías: Voyerismo, Autor: susonn, Fuente: xHamster

    Res**té una foto antigua de un baúl que guardo en el desván. La tenía bien escondida, bajo llave, junto con otras, que iré mostrando poco a poco. Creo que ésta fue en el otoño de 1996, cuando yo tenía 17 años recién cumplidos. Trabajé como camarero en un club social de la tercera edad. Trabajaba para ahorrar un dinero para ir a la universidad. Por alguna razón que desconocía, en ese club social eran todos hombres. Como aún hacía calor, yo llevaba una camiseta blanca muy corta que se me subía por encima del ombligo al caminar, por efecto de mis prominentes caderas (a los quince había empezado un tratamiento de hormonas). El pantalón de algodón tenía el elástico de la cintura roto, y al contrario de la camiseta, se bajaba. Como yo llevaba la bandeja de arriba a abajo con las dos manos, cuando llegaba a las mesas el pantalón había resbalado por mis caderas, y apenas se aguantaba allí donde acaba el vientre y empieza el pene, haciendo evidente que no llevaba braguitas debajo. Al principio lo pasé mal. Intentaba aguantar la bandeja con una mano y subirme el pantalón, pero casi se me caen las cervezas, así que no lo volví a intentar. Ni que decir tiene que esto excitaba muchísimo a los señores que había allí, y yo iba notando las miradas disimuladas y los evidentes silencios cuando me acercaba a las mesas. Recuerdo que era como si aguantasen la respiración, hasta que dejaba la bandeja en la mesa y me subía el pantalón. Pero al pasar entre las mesas, alguna mano me rozaba ... tímidamente las nalgas. Empecé a divertirme con aquello cuando vi que casi todos trataban de mirarme disimuladamente, como si les diera vergüenza que los compañeros de mesa los pillaran. Al lado de la ventana, un grupo de hombres jugaba a los dados en una mesa con tapete verde. Me pidieron que les llevara diez cervezas. Al agacharme para sacarlas de la nevera yo ya era consciente que mis pantalones no estaban en la cintura. Cargué las botellas en la bandeja y salí de detrás de la barra. El barullo general se convirtió en un silencio total a la que dí tres pasos. A medio camino, el pantalón se aguantaba en el inicio de mi pene, que había adquirido algo de volumen, aunque no estaba del todo erecto. Notaba ese ardor que sentía siempre que me excitaba, justo en la zona entre el escroto y el ano, la que a mí me gusta llamar "mi coñito". Notaba como las paredes de mis nalgas carnosas se rozaban entre sí al caminar, y como los hombres me miraban ya descaradamente. Cuando llegué a aquella mesa, apoyé mi vientre sobre una de sus esquinas, de manera que entre mi cuerpo y la mesa evitaba que cayera el pantalón. puse la bandeja sobre la mesa y empecé a repartir las bebidas, pero sin intentar levantar el pantalón. Los cinco tipos que estaban jugando me rodearon de inmediato, y otros tantos vinieron de otras mesas, y se pusieron alrededor. Alguien puso su mano en mis nalgas, y como si se hubiera abierto la veda, un montón de manos empezaron a manosearme todo el cuerpo. Muchos me querían besar, pero ...
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