1. Mis machos del campo (Última parte - Despedida)


    Fecha: 06/12/2018, Categorías: Confesiones, Autor: chabelita, Fuente: CuentoRelatos

    Esa semana pasó volando, estuve preocupada pensando en que reacción tendría al ver a Carlos frente a mí. Él había leído mis escritos en el pen drive -que llevó por error- donde describí todas y cada una de las cosas que habíamos hecho con los chicos. De modo que él ya sabía la clase de puta en la que me había transformado, no podría ser la mosquita muerta que era antes de llegar al campo o la que fingí ser delante de él en presencia de los chicos. Me aterraba pensar que el me pidiera que me vaya de allí, perdería a los chicos y a esta nueva forma de vida que cada vez me gustaba más. Así estuve esos días, de todos modos el solo pensar en la posibilidad de tener que irme me hizo disfrutar aún más la visita nocturna de cada uno de los chicos. Para colmo de males el sábado siguiente era mi cumpleaños número 43 -soy escorpiana- dicen que las reinas del sexo y la sensualidad. Para distraerme por las tardes hice unas tortas y algunas cositas para comer y festejar. El viernes a media tarde llego Carlos, yo estaba repasando la limpieza del taller de herramientas, él se bajó de su camioneta y descargo algunos paquetes que llevo directamente a la oficina, de ahí fue a buscar un cuatri y salió para el campo, no se arrimó a la casa ni al taller, yo estaba cada vez más nerviosa esperando saber su reacción. Me entretuve aseando el galpón, luego ordene el patio y me fui a casa. Al atardecer escuche los cuatri y vi por la ventana cuando Carlos se bajó y enfilo directamente hacia casa, ... golpeo y entro mirándome directamente a los ojos se acercó, me tomo de la cintura con un brazo y su otra mano fue directo a mi concha, mientras me manoseaba me dijo yo era suya, que le pertenecía, que adoraba mi morbo y que nunca había conocido una mujer así. Le respondí que me transformé cuando llegue al campo y que no pensaba dejar a los chicos, me gustaba esa vida y quería seguir con mis encuentros con ellos y si el me pedía que me fuera del campo, me iría a vivir al pueblo y allí esperaría a los chicos los fines de semana. No entendes, respondió, a mí no me molesta que cojas y hagas orgias con ellos, hace de cuenta que sos un préstamo que yo le hago a los chicos, me encanta saber que lo haces pero con mi permiso, de ahora en más serás mi puta, mi perra y yo te cederé en préstamo cada vez que me lo pidas, pero solo a los chicos, ellos serán mis socios y compartiremos tu cuerpo. La forma en que me hablaba, el tono de su voz, la aceptación de mi vicio me hizo desear aún más a ese hombre. Lo bese profundamente y me di vuelta apoyando mis manos en la mesada de la cocina le pedí por favor que me coja, él estaba enceguecido y sentí como nunca el vigor de sus empellones y sus manos tomando mis tetas con fuerza, hasta que acabamos juntos. A la tarde luego de la siesta con fiesta sexual incluida que tuvimos ambos, tomamos unos mates, conversamos respecto a su propuesta, le dije que si bien aceptaba lo que él me proponía, no estaba segura de cómo me comportaría teniéndolo a el presente. ...
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