1. En el Sex Shop con mi hermana


    Fecha: 06/12/2018, Categorías: Incesto, Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Mi nombre es Juan. Tengo 38 años y soy un hombre bastante normal. Lo que les voy a contar ocurrió a principios de diciembre del año pasado. Me encontraba en una gran ciudad española con mi hermana, Graciela, de 45 años, comprando regalos navideños para toda la familia. Tanto ella como yo estamos casados y con hijos y nuestras respectivas familias son de lo más convencional, incluso, me atrevería decir, que bastantes conservadoras. Pertenecemos a una clase media, acomodada económicamente, y ninguno de los dos sospechábamos que podría ocurrir lo que ocurrió. Al salir de unos grandes almacenes pasamos casualmente por un Sex Shop y ambos nos quedamos mirando divertidos, pensando en lo mismo. Tenemos una prima que le gustan las bromas algo "verdes" y subidas de tono y pensamos que en esa tienda podríamos encontrar algo divertido para ella. Al entrar nos quedamos sorprendidos de la amplitud de la tienda y de los cientos de objetos que se vendían en ella, alguno de los cuales no nos habíamos imaginado que pudieran existir: toda clase de consoladores y vibradores de todos los tamaños y colores, sex machines, videos y revistas pornos, vaginas de plástico, etc., etc. Pero lo que nos llamó más la atención fueron unas cabinas de no más de un metro cuadrado cada una de ellas (había más de 20). No sabíamos muy bien para que servían, pero tras un breve vistazo, no sin cierta timidez y vergüenza, nos dimos cuenta que estaban dotadas de una gran pantalla de televisión y un rollo de papel ... higiénico. No hacía falta ser Sherlock Homes para averiguar qué tipo de películas se proyectaban dentro. Por pura curiosidad y morbo, y dado que se podía pasar disimuladamente debido al gran número de personas que a esa hora se encontraban en la tienda, decidimos entrar en una de esas misteriosas cabinas y ver que se proyectaba en ellas. Al principio nos sentimos algo cohibidos y nerviosos ya que nunca habíamos estado en una situación de este tipo y los acontecimientos se habían producido de una manera un tanto precipitada. Pero una vez dentro cerramos la puerta y, ya más tranquilos, seguros de que no nos había visto ninguna persona conocida, aunque sin ninguna idea preconcebida, y menos de tener ninguna relación allí dentro, pusimos en marcha la televisión por mera diversión y curiosidad, ya que ninguno de los dos había visto una película XXX entera, quizás por ese conservadurismo del que hablé anteriormente. Comenzamos a ver la película, que, en realidad, eran varios documentales porno con escenas a cual más excitante. Para disimular la tensión empezamos a bromear sobre las imágenes que estábamos viendo, por eso de quitar hierro al asunto. Y, aunque los dos lo tomamos como un simple juego y no lo queríamos reconocer, lo cierto es que el calentón de ambos iba en aumento. En un momento dado, en una de las escenas, una rubia imponente chupaba el miembro descomunal de un negro. Mi hermana se llevó la mano a la boca con asombro, no se muy bien si por la escena en sí o por el tamaño ...
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