1. La Apuesta


    Fecha: 06/12/2018, Categorías: Gays, Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Aquí estoy yo otra vez, y después de mi aventura con el americano de color, cuando tenía 18 años empecé a fijarme en otros hombres, uno de ellos era amigo de mi primo se llama Eduardo 30 años buen cuerpo estético, con abundante vello en su pecho, él sabía que era atractivo a las mujeres, incluso yo le conseguí citas con varias amigas mías, a pesar de que era casado, me llevaba bien con él. Un día había un partido fútbol, el mas débil del torneo contra el más fuerte y se me ocurrió apostarle al débil y claro Eduardo escogió al más fuerte, él no creía que yo le fuera al débil, y me insistía estás tomando a juego esta apuesta, no Eduardo le contesté riéndome, a lo que sugirió Ok, bueno el que pierda le mama la verga al ganador por 5 minutos, al oír eso se me endureció el paquete. Afortunadamente vestía con short holgado que no se notaba y acepté la apuesta, él un poco desconcertado dijo el lunes nos vemos en la azotea del edificio de la esquina a las 5 de la tarde para que la mames cabrón, se rió y me dijo te la vas a tragar todo buey por andar de chistoso, él no se imaginaba que era lo que deseaba. El domingo al mediodía fue el juego, y para cuando estaba a punto de acabarse el equipo chico anota y le gana al grande, eso significaba que Eduardo me la chuparía, pero sin fantasear, pensé no va aceptar, va a preferir darme dinero, sin embargo me fui con un short y una playera sin mangas, al llegar a la azotea él ya estaba con un jean ajustado y una camisa con los 2 primeros ... botones desabrochados luciendo su vello en pecho, y su apetecible olor a hombre. Le dije frente "no vas a cumplir verdad", no quiero hacerlo pero porque sé que esto nada más quedara entre nosotros, bueno rápido quiero terminar con esto dijo Eduardo y se hincó y bajó mi short y mi bóxer y mi verga estaba apenas endureciéndose, de un solo golpe la introdujo en su boca haciéndome gemir, y empezó a chupar rápido mi verga, esta fue creciendo en su boca él lo hacía con mayor rapidez y fuerza como queriendo terminar rápido, pero se la sacó y dijo no puedo más, ahorita volvemos a empezar me dijo, deja que se me pase la sensación. Por que apostamos carajo, tú me la hubieras mamado me preguntó, le dije sí, no te importa, no porque es sólo un momento, ayúdame a agarrar confianza me dijo, cómo Eduardo, y contestó mamela, Eduardo se levantó se bajó su jeans quedando en un bikini negro, yo con nervios le bajé su ropa interior y vi el pene más hermoso y lo tomé con mis manos, él pensó como que no lo haría y con mi lengua lo lamí desde la punta y hasta sus huevos, lo miré y sonrió y acarició mi cabeza, y ya con la experiencia de una mamada lo introduje en mi boca lentamente y empecé a succionarlo de una manera muy lenta mientras mi lengua jugueteaba adentro. Eduardo sólo gemía, me lo tragaba todo lentamente y su cabeza traspasaba mi campanilla, y me quedaba con su verga adentro, luego iniciaba un vaivén más fuerte, y él cual si estuviera penetrando una vagina enloqueció de placer, hasta que ...
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