1. Cartas a mi esposo


    Fecha: 19/12/2018, Categorías: Infidelidad No Consentido Autor: AMorboso, Fuente: CuentoRelatos

    Hola cariño: No sabes la alegría que me invade desde que recibí ayer tu correo. Es la primera noticia directa que tengo de ti, si exceptuamos la llamada del día que llegaste, después de dos meses y tres días que hace que te fuiste de cooperante a ese país del que nunca me sale su nombre. Entiendo que hay pocos teléfonos, que las llamadas sean carísimas, y que por eso utilices tu correo electrónico de la organización. No sé lo que es un modem de 56 ca (lo habías escrito mal, con “K” y sabes que no me gustan las abreviaturas modernas), pero me alegro mucho que puedas enviarme correos y recibir los míos, para poder tener este contacto. Estoy llorando de alegría y tengo que interrumpirme cada poco tiempo. Por aquí todo sigue igual, la misma gente, las mismas tareas, las mismas conversaciones. Muy aburrido. No sabes lo que te echo de menos. Sobre todo los sábados, cuando se hace de noche y me voy a la cama. Sola. Sin ti para practicar nuestros juegos, que tanto me gustan. Hace dos semanas salí de compras con mi amiga Susana, más por distraerme que por necesidad. Comimos en un restaurante de la galería comercial y estuvimos hablando mucho rato. Eso me distrajo mucho. Por supuesto que, en nuestras conversaciones, saliste tú. Tu lejanía, lo que te echaba mucho de menos, sobre todo después de quince años de matrimonio sin separarnos ni un día, etc. Nos atendió un camarero que, según Susana, estaba para comérselo, y me preguntó si me lo comería yo. Yo le dije que estaba muy bien, pero ...
     que yo era solamente tuya y que nunca me iría con otro. -No me digas que no te pica el chichi. Jajajajaja. –Me dijo. -Sí, pero me aguanto. -¿No te haces ni siquiera una paja? -No -¿Y no tienes necesidad? ¿No deseas tener una polla entrando y saliendo de ti? -Sí, y mucho, pero me aguanto. Ese fue el tema de conversación de toda la tarde. Cuando salimos del centro comercial, pasamos por delante de una tienda a la que Susana quiso entrar. No me fijé al principio, pero era una de esas tiendas de sexo. Estuvo revolviéndolo todo, mientras me hacía seguirla para enseñarme cosas, y yo estaba muerta de vergüenza. Al final, compró una cosa, como un cilindro metálico acabado en punta roma, que me dijo que era un vibrador y se empeñó en regalármelo para que lo usara. Lo tengo en el cajón del tocador, junto a la ropa interior, y lo veo todos los días, sin decidirme a usarlo. No sé si me gustaría, es algo más delgado que tú pene, y algo más largo. Tampoco sé muy bien cómo hacerlo para usarlo con todas sus posibilidades. Hace un rato, cuando me he vestido y lo he visto, he sentido una fuerte excitación en mi sexo y un desasosiego general, y he estado a punto de usarlo, pero creo que con eso te estaría siendo infiel, y yo solamente quiero ser tuya. Seguiré contándote cosas, pero ahora voy a ser breve, para que los correos te entren rápidos, como me has dicho. Cariño. Muchos abrazos y muchos besos. Mua, mua, mua, mua, mua, mua, mua,… Yolanda. ********************** Hola cariño: Es una alegría ...
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