1. Mi sobrina política (Parte 1)


    Fecha: 18/10/2017, Categorías: Confesiones Fantasías Eróticas Autor: Sinbandejadeent, Fuente: CuentoRelatos

    ... comenzamos a usar las manos para tocarnos uno al otro, algo simple, primero mis dedos rozaban la piel de sus brazos, luego nuestras manos se entrelazaban. Fue algo dulce e inocente. A partir de ese día iniciamos una relación a escondidas, algo así como un free, pero establecimos las reglas, nada de amor. Pasados los meses, me atreví a regalarle un vestido de esos sensuales que ella posaba en las fotos (fotos de las cuales nunca se enteró que vi). Le pedí que me diera eso de regalo en mi cumpleaños, lo cual así fue. Ese día cerramos temprano el negocio, nos fuimos a mi casa y sin ningún previo, ella me dijo que iría a ponerse ese traje que le había regalado, era negro, con hilo dental y unos encajes hermosos en los senos. Yo me senté en la sala y esperé a que ella saliera. Cuando abrió la puerta me llevé la gran sorpresa, se veía espectacularmente hermosa, usaba su tanga, unas medias a la altura del muslo y unos tacones súper sensuales. Se acercó a mí y lentamente empezó a moverse de una forma hipnotizante, puso en su celular música y sentándose en mi regazo, comenzó a mover su trasero de una forma tan sexy, que rápido mi pene se puso al pie de guerra. Cuando ella sintió lo duro de mi pene, se sonrojó, pero no dejó de moverse, era tan perfecto el momento, se movía en círculos y luego de adelante hacia atrás, yo prácticamente sentía que el mundo se me iba de cabeza. Ella tomó mis manos y las puso en su senos, mientras se presionaba más a mi entrepierna, se escuchaba como ella ...
    ... gozaba ese momento, sus pezones estaba duros, su respiración agitada y sus gemidos breves me hacían saber que el mayor trabajo lo estaba haciendo ella pero también que la estaba pasando muy bien. Esa iba a ser la primera vez que ella y yo tuviéramos sexo, me levanté rápidamente del mueble, la coloqué de espaldas en cuatro puntos sobre el mismo sofá, me bajé el pantalón, y al moverle a un lado la tanga, le di una estocada en su vagina. Ella ya estaba muy húmeda, por lo que fue muy simple esa proeza. Comencé a fornicarla con un ímpetu incomparable, me sentía fuerte, me sentía su amo, la golpeaba con mis muslos en sus nalgas. Ella agarró un cojín de mi mueble y como pudo lo mordió para evitar gritar, eso me encendía, sabía que ella estaba pasando un buen momento, tanto como yo. Minutos más adelante ella me volvió a sentar y de espaldas a mí, se sentó y con los mismos movimientos del principio seguimos, pero ahora ya penetrándola. Se daba unos sentones de miedo, y gritaba fuerte y más fuerte, decía mi nombre y me pedía que me la cogiera, "cógeme más fuerte" decía en reiteradas ocasiones, "métemela toda" decía, y pues obviamente yo le hacía caso. Hasta el momento en que sentía que me corría, le grité que ya venía, ella se quitó y arrodillándose me pidió que me viniera sobre ella, me masturbó fuerte y cuando eyaculé, ella puso su pecho para recibir la carga. Mientras yo me corría en su pecho, ella me hacía la conocida "paja rusa", con lo que terminó esa función. Para concluir ambas ...