1. Jugando en la cama con Anita


    Fecha: 31/12/2018, Categorías: Anal BDSM Sexo con Maduras Autor: Anitaslut44, Fuente: xHamster

    ... concha sobre mi verga…Ana comenzó a sollozar y a gemir… “Por favor, quiero tu pija, dámela, no seas así…”Intentó debatirse, tirando de las esposas, pero pronto comprobó que era todo inútil, sus movimientos estaban muy restringidos y seguía con la venda en sus ojos…“Por favor, no me dejes así, quiero que me cojas… necesito coger ahora…”Volvió a tirar de las esposas y la sensación de estar inmovilizada la calentó muy mal, excitándola al máximo, gritaba y sollozaba sin parar pidiéndome verga…“No estás comportándote como una nena bien educada, voy a castigarte por eso”Mis palabras terminaron de excitarla, me espetó a la cara que casi estaba por acabar.Le dije que iba a darle unas palmadas en sus nalgas desnudas y además le advertí que no estaba a autorizada a acabar hasta que llegara a las doce… “No voy a poder esperar tanto, voy a acabar apenas empieces a pegarme…”“Silencio, perra, ahora vas a contar los golpes y vas a acabar cuando yo te diga”Ana tragó saliva y se aferró a los barrotes de la cabecera.La levanté suavemente y salí de debajo de su cuerpo. Ella se estiró en la cama, ya totalmente entregada y vencida su resistenciaLa primera bofetada sobre su redondo culo le provocó un aullido de dolor.“Ayyy… Uno…” Gritó Anita, tratando de escapar al segundo golpe.“Dónde te crees que vas, putita? … No vas a poder escaparte de mí…” Le dije.Después de la segunda palmada, inmediatamente le acaricié los pezones hinchados.Ana enterró su cara en la almohada y allí gimió mientras contaba ...
    ... otros tres golpes.Después levantó la cabeza y me pidió que le metiera otra vez mis dedos en su vagina.Pero le respondí que no se lo merecía, por su mal comportamiento.Sus nalgas ya comenzaban a volverse coloradas luego del sexto golpe.Ana gemía y yo sabía que estaba tratando de reprimir su orgasmo. La mezcla de dolor y placer seguramente la estaba volviendo loca, pero ella todavía seguía aguantando.“Cuántas llevamos, amor? Pregunté, mientras le metía un dedo por su entrada anal.“Nueve…”. Mintió Ana, mientras se retorcía tratando de mantener ese dedo dentro de su culo. Verla tan caliente me provocó una dureza inusitada en mi verga.Antes de darle la séptima cachetada, me monté sobre sus muslos ahora entreabiertos.Metí mi mano entre ellos y noté que estaban completamente humedecidos.“Ahh, putita, te está gustando la golpiza?... estás caliente y mojada como nunca…”.Ana seguía gimiendo con su cara enterrada en la almohada. Deslicé mi dura verga entre sus muslos, buscando penetrar su entrada anal, que ya había quedado dilatada por mis dedos. Ella me sintió entrar; levantó su cabeza y aulló: “Siete…!!”Apenas mi verga llegó al fondo de su recto, sentí que Ana acababa como nunca, mojando las sábanas y gritando a todo pulmón la intensidad de su orgasmo.Yo le bombeé su hermoso culo durante un buen rato, mientras ella alcanzaba otro orgasmo más. Mucho más intenso y audible que el primero…Después de descargarme en el fondo de su culo, me levanté para ir al baño.Ana levantó su cabeza y me ...