1. EDUCANDO A MI ALUMNO


    Fecha: 04/01/2019, Categorías: Anal Fetichismo Sexo con Maduras Autor: Livido, Fuente: xHamster

    Por segunda vez le di una ojeada, estábamos en examen de filosofía. Arturo, uno de mis alumnos del secundario evidentemente se estaba copiando. Miraba de reojo para abajo, donde tenía un trencito entre sus piernas o algo parecido. Sus extremidades abiertas y desde el pupitre se percibía un bulto inmenso que metía miedo, - me dio un escalofrío de puta nomas de imaginarme esa cosa adentro de mi cuerpo -. Seguro que escondía algo el muy guacho. Estaba sentado en el último banco, al final del salón de clase. Con carita de boludo el muchachón o se estaba masturbando o escondía algo entre sus piernas. Me quede absorta contemplando el panorama y mi cabeza volaba, mi libido me traicionaba, cuando empecé imaginarme el tamaño de ese pene. Martita – no lo podes permitir me dije – me puse de pie y camine entre los bancos, donde estaban los seis o siete alumnos metidos cada uno en su examen, sin que se diera cuenta el copión. En absoluto silencio, me acerque por detrás del joven, me agache un poco y de sopetón le pegue un manotón. Estaba con la bragueta abierta, así que agarre todo, estrujando huevos, pene y un celular que se fue deslizando hasta el suelo. Quedo pasmado. Su carita denotó un gesto de sorpresa y dolor mientras le apretaba los testículos con fuerza y le susurraba al oído –que tenés aquí guacho copión – un quejido y gimoteo entrecortado por el desconcierto y el sufrimiento, sus ojos se abrieron enormes y se llenaron de lágrimas, por favor profe me duele - llego a decir – ...
     perdóneme no lo hago más casi lloriqueando, pero se quedo sumiso a mi merced, como implorando, mientras yo aflojaba la presión un poco. Me gusto la sensación, sufría, pero la verga despertó amenazante mientras me miraba y yo apretaba suave diciéndole chanchadas al oído, - así que te copias y te pajeas, cochino le decía - amasando aquel pedazo de carne tibio, enajenada por la situación viendo como salía la cabeza que se escapaba de mi mano. Termine aflojando la presión y acariciando aquella boa mirándola absorta y con deseo que pulsaba a 20 centímetros de mi carita. Me tuve que contener – No Martita, no - para no cometer la macana de llevarla a mis labios, refregarla en mi rostro y que alguien en el salón se diera cuenta. La acaricie, pasando mis dedos por el glande, agarre el celular del suelo – seguí con él escrito le mandé despótica - y volví para el pupitre, me volaba la adrenalina, todavía sentía la dureza del bulto tibio del guacho en mis manos. Me pase los dedos por la nariz instintivamente, adoro el olor a pija, ese aroma a feromona de macho, sentí el bello tufillo a pene en mis manos de esa verga dura y palpitante que había manoseado. La frescura de esa edad en que pasas pensado solo en sexo, te sobra leche en el cuerpo que se desparrama y queda en la puntita con restos de cada paja. No me puede resistir y me metí el dedo en la boca y chupe ese sabor delicioso. Estaba caliente y dueña de la situación que se había dado en forma inesperada. Apretujé mis muslos para ...
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