1. 12 horas de hace 35 años


    Fecha: 11/01/2019, Categorías: Confesiones, Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    (aunque esto no sea novedad en mi ni aún hoy) y absolutamente solo. Busqué a José Luis y le llamé pero no estaba. Miré qué hora era. Las 10’20 horas de una mañana aparentemente espléndida por la luz que entraba por las cortinas cerradas. Me incorporé para abrirlas y tanta luz de golpe lastimó incluso mis ojos. Recordé enseguida que José Luis no estaba como yo de vacaciones y que habría ido a trabajar. ¿Qué hago ahora? Una necesidad fisiológica imperiosa me hizo acudir al baño y allí junto al cristal, una nota: "¡Buenos días, perezoso! Deseo que sea tarde cuando leas esto. He ido a trabajar. Regresaré a las 14’30 horas. Hasta las 11’00 puedes desayunar en la cafetería. Si quieres ve a la piscina. Daré aviso en recepción de que estás en mi habitación. Por favor, quédate. ¡Un beso!" Un montón de pensamientos rondaba mi cabeza aturdida aún. Lo ocurrido la tarde y noche anteriores... la nota... mis amigos... mis padres... el "te quiero" que le dije... el dolor que sentía en mi polla... los besos y caricias compartidos... las placenteras sensaciones sentidas... cómo sería mi vida desde entonces... Pensamientos que el sr. Roca no conseguía ayudarme a clarificar. Abrí el grifo y me metí bajo ...
    el agua de la ducha. Me reconfortaba. Allí bajo el agua, a los pocos instantes tomé el jabón y empecé a frotar mi piel furiosamente. Me sentía sucio. Froté mi cara, brazos, piernas, mi culo, mi polla. Todo mi cuerpo entero para tratar de "limpiar" lo vivido horas antes. Lavé incluso mis dientes sin cepillo y muy rápidamente me vestí con mi ropa y cogí mi mochila. No me dejaba nada. A punto de salir de la habitación tuve la tentación de dejar una nota, pero... no lo hice. Al cerrar la puerta de la habitación tras de mi pude ver colgado en el pomo el letrero"please, do not disturb". Era el último detalle de José Luis. Salí sin problemas del hotel y cogiendo mi Vespa salí rápidamente de allí encaminándome hacia Sant Antoni de Portmany al encuentro de mis dos amigos. De lo ocurrido los últimos días de viaje, no es preciso hablar, porque terminó satisfactoriamente. Tomé la firme decisión de no contar mi historia a nadie. Sería mi secreto. Intenté borrar por completo de mi mente aquellas doce horas como si nunca hubieran existido. Pero como veis, no he podido. Aunque nadie ha sabido nunca nada. Ni la más leve sospecha, ni el más mínimo comentario simplemente por el "qué dirán"... ...hasta hoy.
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