1. Por culpa de la tarjeta de crédito


    Fecha: 11/01/2019, Categorías: Anal Sexo Duro Sexo con Maduras Autor: Anitaslut44, Fuente: xHamster

    como manchaba mi diminuta tanga de algodón…Sus manos se volvieron locas al encontrar mi raja húmeda. De un tirón me arrancó la tanga y sus dedos febriles se hundieron en mi concha…Me arrancó el sostén y comenzó a lamer mis pezones, que se irguieron al instante. Dos de sus dedos seguían explorando la humedad de mi vagina. Así como estaba, solamente vestida con mis sandalias de taco, me empujó contra una pequeña mesa.Me hizo doblar apoyando mis manos sobre la tabla, dejando mi culo a su merced. A él no le pareció lo suficiente, porque me hizo abrir las piernas un poco más.Entonces me invadió una tremenda sensación de entrega... Por un lado me sentía como una perrita indefensa; pero por el otro, me sentía muy puta, a punto de recibir la verga dura de ese hombre desconocido…Noté que se apartaba de mí, pero no me moví ni un centímetro. Me quedé esperando que me penetrara de una buena vez; me encontraba caliente y humedecida, deseosa de que me cogiera como un verdadero macho…Pero el hombre tenía otras intenciones. De repente dejó sobre la mesa un pote de vaselina, donde metió enseguida tres de sus gruesos dedos.Quise incorporarme y comencé a protestar, pero me empujó contra la tabla, soltándome un par de azotes en mis nalgas desnudas.“Quieta, nena… así vamos a saldar tu deuda y quedamos amigos…”Sus tres dedos llenos de vaselina comenzaron a embadurnar mi estrecha entrada trasera, al mismo tiempo que entraban traspasando mi apretado esfínter anal. Yo todavía no había visto el ...
     tamaño de su verga, pero la había sentido bastante grande y dura contra mis nalgas…La acción de sus dedos me provocó un chillido agudo de dolor, que el tipo ahogó enseguida tapando mi boca con su mano libre. Finalmente sus dedos terminaron de entrar y salir, pero mi estrecho ano no tuvo descanso: rápidamente la cabeza de su gruesa pija tomó posición entre mis cachetes abiertos y entonces lo sentí entrar, al principio muy despacio. Era algo realmente enorme…El dolor era casi insoportable; pero entonces él dijo las palabras mágicas:“Vamos, nena… decime que te gusta sentir mi tranca en tu culo…”Y eso me volvió loca. Me entregué a ese desconocido, para que hiciera con mi cuerpo lo que se le antojase.Se dio cuenta de que yo estaba disfrutando de semejante cogida anal, por la serie de gemidos que fui soltando a medida que su verga se acomodaba cada vez mejor en mi estrecho ano.Me llamó “puta” mientras comenzaba a taladrar mi culo sin piedad.Y eso terminó de volverme loca de placer. Totalmente fuera de control, comencé a chillar y jadear, mientras le pedía que me cogiera con todo.El tipo no se hizo rogar. Soltó una sonora carcajada y comenzó a bombearme el trasero con frenesí, con mucha desesperación…Después de diez minutos de cogerme con todo el ímpetu, sentí que el tipo se tensaba, afirmándose en mis caderas y quedándose quieto con toda su verga enterrada al fondo de mi ano…Entonces sentí la explosión y su semen caliente inundó mis entrañas. Volvió a llamarme “puta” y eso fue el ...