1. Acorralada por los jardineros


    Fecha: 11/01/2019, Categorías: Anal Sexo con Maduras Tabú Autor: Anitaslut44, Fuente: xHamster

    Me encontraba acorralada en un rincón de mi propia cocina.Me rodeaban los dos hombres que había contratado para que me cortaran el pasto en el jardín del fondo. Ahora maldecía el momento en que se me había ocurrido la mala idea de dejar entrar a mi casa a dos desconocidos.Pero el jardín necesitaba un poco de cuidado y ambos hombres se habían presentado a la puerta con sus herramientas listas. Además los había visto un par de días atrás, arreglando los jardines y arboledas a otros vecinos…Ahora estaba allí arrinconada, oliendo el sudor de esos dos tipos y viendo las miradas cargadas de lascivia que echaban a mi cuerpo.Mientras uno de los hombres deslizaba una mano a través de mi pierna, volví una vez más a arrepentirme de mi error. Se trataba de un morocho con la piel bien bronceada de tanto trabajar bajo el sol.Había sido él quien al terminar el trabajo entró insolentemente a la cocina sin golpear la puerta siquiera, para pedir un vaso de agua. Me dio miedo su presencia y su facha mal entrazada, pero mientras me dirigía a la heladera por un poco de agua fría, el segundo hombre apareció en el umbral de la puerta.No hubo palabras de por medio. Los dos tipos simplemente se acercaron, lentamente, separándose entre sí, abarcando el mayor espacio posible, para evitar que yo pudiera escaparme.Mientras intentaba retroceder, me veía atrapada en un espacio cada vez más reducido.Mientras sentía la mano tosca y callosa sobre mi piel, me arrepentí además de estar usando ese vestido tan ...
     liviano. Así me sería difícil evitar que me desnudaran tan fácilmente. El ruedo se arrugaba hacia arriba mientras la mano impetuosa avanzaba con impunidad.El miedo me había paralizado de tal manera que en ningún momento pensé en gritar para pedir auxilio. Ahora ya era tarde, mientras esos dedos sucios de tierra levantaban la falda buscando mi sexo.Opté simplemente por bajar mi cabeza y mirar el vacío, mientras ese tipo comenzaba a escarbar mi vulva inflamada a través de la tela blanca de mi tanga de algodón…De repente sentí un extraño frío entre mis muslos y los cerré por puro instinto. Eso sirvió para excitar más a ese hombre que, viendo mi resistencia, se puso más al palo todavía de lo que ya estaba.Aunque esa mano estaba apresada entre mis muslos, sus dedos seguían acariciando mis labios vaginales con facilidad. El tipo me sonrió, notando que la humedad de mi concha comenzaba a manchar esos dedos traviesos…De repente otra mano me rodeó el mentón, obligándome a girar la cabeza. Era el segundo hombre. Casi me había olvidado de él.Deslizó su mano por mi cuello, apretándolo con sus dedos.“Ya sabemos cómo va a terminar esto .Te vas a portar bien?". Susurró a mi oído y yo asentí con mi cabeza…Entonces este segundo tipo me hizo abrir los labios y metió suavemente un dedo en mi paladar...El otro ya tironeaba mi tanga de algodón hacia abajo. Entonces supe que ya no tenía salvación…El segundo hombre fue por mis redondas tetas, masajeándolas por encima de la tela del vestido. Enseguida ...
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