1. Juegos calientes y retorcidos


    Fecha: 17/01/2019, Categorías: Dominación BDSM Autor: fernandete, Fuente: CuentoRelatos

    Hola a todos los seguidores de este sitio. Esta historia trata de cuando mi marido puso en marcha un juego de dominación y control para someterme a sus retorcidas ideas. Me describo para ustedes: soy una mujer de 40 años, morena clara, linda, ojos cafés y cabello largo color negro hasta media espalda, de complexión delgada, pero con un trasero firme y redondeado. Mi marido sabe bien cómo excitarme con jueguitos calientes que a menudo solemos llevar a cabo. Un viernes él se fue trabajar y más tarde me despertó un mensaje de texto suyo: “Hoy harás lo que yo te ordene puta”. Uffff me encanta cuando se pone en plan dominante. Durante el resto del día recibí varias instrucciones suyas mediante los mensajes que me envió: darme una ducha, depilarme perfectamente el coño y ponerme encima solo un abrigo largo que me cubría hasta la altura de la rodilla sin usar ninguna otra prenda por debajo, para luego trasladarme a un conocido centro comercial, específicamente al sexshop. Arribé a la tienda y desde que entré iba ya muy mojada. Sin perder tiempo pedí al propietario me vendiera un par de bolas chinas, las trajo, se las pagué, las saqué de su embalaje y delante de él me abrí el abrigo, subí una pierna al mostrador y sin titubear introduje dentro de mi húmedo coñito el par de esferas que entraron como cuchillo caliente en mantequilla jajajaja. El locatario no tuvo ni tiempo de reaccionar, antes de que lo hiciera me di la media vuelta y salí contoneándome de ahí. Lo siguiente que me ...
    ... ordenó mi cónyuge fue caminar por el centro comercial por varios minutos hasta que ya no aguantara más. Anduve deambulando de allá para acá por los pasillos, a cada zancada las bolas se agitaban dentro de mi interior, fue muy estimulante tener que contraer mis músculos vaginales para evitar que las esferas salieran expulsadas y si a eso le sumamos la emoción por estar en un lugar público sin que nadie supiera lo que sucedía debajo de mi abrigo, mi orgasmo era inevitable. Cuando sentí que ya me llegaba, apenas pude refugiarme en uno de los sanitarios, cerré la puerta y me corrí deliciosamente sin poder evitar que se me escaparan unos gemidos. A continuación, saqué mi móvil y con la cámara que trae integrada tomé una foto donde se podía apreciar cómo iban saliendo las bolas pegajosas de mi depilado coño, misma que envié a mi marido como lo solicitó. Luego de eso me tuve que secar pues mis jugos escurrieron por mis ingles (recordarán no llevaba ropa interior) y al salir una señora se me quedó viendo con ojos inquisidores, creo que me escuchó gemir jajajaja. La siguiente fase del plan de mi esposo consistió en tomar un taxi casa y convencer al conductor de pagarle el viaje con una mamada. Salí del centro comercial, hice la parada a la primera unidad disponible y me subí en la parte delantera del coche junto al taxista, un tipo normal de unos 35 años. Le di indicaciones del domicilio y abrí la parte inferior del abrigo para que apreciara mis piernas, que por supuesto él observó ...
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