1. Vecina madura infiel


    Fecha: 08/02/2019, Categorías: Infidelidad Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Tengo una vecina de unos 54 años hasta hace un año, que ya había llamado mi atención desde hacía mucho tiempo por lo atractivo de su cuerpo que apenas había conseguido rozar casualmente a la salida del ascensor y que siempre me había parecido muy recatada e incluso tímida.En casi todas las ocasiones en las que nos encontrábamos en la escalera o el ascensor yo no podía evitar echar miradas a su poco escote que sin embargo me parecía siempre muy sugerente porque el tamaño de sus tetas era más que evidente. Eso hacía también que yo provocase como por descuido frecuentemente contactos entre mis brazos o espalda con su cuerpo que aunque escondido intuía que era grandioso. A mí, a medida que pasaba el tiempo me provocaba más y más morbo pues además era una mujer con un bello rostro y que siempre iba muy bien arreglada aunque como ya he dicho no solía vestir de ninguna forma provocativa. Con el tiempo llegué a masturbarme casi cada vez que me la encontraba al llegar a casa. Todo seguía igual y sin que yo me plantease hacer siguiera un intento de nada más, pues me daba la sensación de ser muy controlada, aunque para ella tenían que ser evidentes mis miradas y acercamientos casuales, hasta que un día pude descubrir con gran sorpresa y alegría posterior por mi parte, que sus calores eran muchos más de los que yo intuía.Una tarde volvía a casa tras una jornada de trabajo bastante estresante y pensando en tumbarme en el sofá y no hacer nada más que ver alguna peli o leer algún ...
     relato erótico para relajarme, cuando me crucé con ella en la misma puerta de la escalera. Iba súper cargada de bolsas del súper y cómo no, me ofrecí a ayudarla. No tenía ninguna intención de nada, pues me considero una persona educada y amable, pero al contestarme ella con gratitud y entrar en el ascensor ya tuve un pequeño encuentro con sus tetas que me empezó a poner dura la polla. Esta vez fue ella quien lo provocó aunque yo aún no sabía que había sido intencionadamente. Subimos en el ascensor y como no podía ser de otra forma observé por entre sus ropas que ese día llevaba el escote más abierto de lo normal por lo que pude ver el inmenso canalillo que formaban sus dos tetorras cuyos nacimientos formaban lo que parecían dos colinas súper empinadas y no pude evitar soñar en meter mi cabeza entre ellas y lamer como u la puerta me despediría y yo subiría con prisas a mí casa para aliviar mi superdura polla que latía bajo el vaquero.Mi sorpresa llegó porque sin apenas darme tiempo ella había abierto la puerta de su casa y se metió hacia dentro indicándome que le siguiera y que colocara las bolsas por favor en la cocina que estaba al final de un largo pasillo. Yo sorprendido y sin apenas tiempo para pensar la seguí, admirando ahora si su culo que además nunca había podido observar tan bien y que me acabó de poner la polla dura pues lo tenía duro y plantado como una jovencita. Creo que me hubiera dado lo mismo si no hubiera sido así, porque con sus dos tetas ya me tenía medio ...
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