1. Cornudo en el camion ( 2 )


    Fecha: 08/02/2019, Categorías: Fetichismo Voyerismo Tabú Autor: parejafartun, Fuente: xHamster

    ... cierto que no se veía lo que sucedía, pero sí se escuchaba.Al principio fue tan brutalmente incomodo para todos, que el mozo solo limpiaba una y otra vez las mesas que estaban lejos mío. Primero no se escuchaba nada, solo las gomas de algún auto contra el pavimento, allá en la ruta, o un bocinazo de camión a modo de saludo.Pero al cabo de unos minutos comenzaron los jadeos. Primero del dueño, luego los de mi Violeta, ya más rítmicos. Los gemidos se hicieron tan fuertes que el mozo fue a la radio y subió el volumen, para evitarme una vergüenza mayor. Pero Viole la estaría pasando muy bien porque gemía más y más.El mozo se me acercó con una sonrisa de cemento.-No se preocupe. -me dijo- Yo pienso que le va a ir bien en la prueba a su mujer…No me estaba cargando. Él estaba más incómodo que yo. Para salirme de la situación y también porque no sabía qué hacer, me fui a fumar afuera. Me terminé tres cigarrillos y estuve escuchando todo el tiempo la cabalgada con la que ese hijo de puta se estaba disfrutando a mi novia. Los jadeos de ella al acabar me hicieron volver a mi mesa, justo unos momentos antes de que Violeta saliera del cuartito, llena de leche y con una sonrisa imborrable en su rostro.-¡Mi amor! -me dijo, llegando a la mesa. -Antonio me dio el trabajo… ¡Empiezo mañana!En el trabajo se estableció de hecho una dinámica perversa pero funcional. Viole llegaba a la medianoche, que era cuando la parrilla prácticamente dejaba de trabajar. Solo habría que atender a clientes ...
    ... esporádicos. Debía ir siempre con ropa elegante. Lo que Antonio, el dueño, entendía por ropa elegante significaba escotes generosos, o minifaldas, o pantalones ultra ajustados. Quería usarla para atraer más clientes.Antonio también había establecido un especie de derecho de pernada: apenas llegábamos con Viole (porque yo debía llevarla, no había colectivos hasta ese punto de la ruta), él revalidaba la prueba que había tomado para ingresarla. Quería ser el primero en probarla, y también el último, antes de cerrar y traerla en su camioneta a casa (yo no la podía ir a buscar porque a las 4 o 5 de la mañana debía estar durmiendo para ir a trabajar)De modo que Antonio pasó a cogerse a mi chiquita dos veces por día, todos los días, con lo cual se convirtió, de facto, en su macho. Se la cogía más que nadie (muchísimo más que yo, que era el novio que vivía con ella) y, según ella me contaba, mejor que nadie.Pasaron así algunos meses, donde yo la llevaba a las 12, la dejaba y me volvía rápido para dormir algo antes de ir a mi propio trabajo. Al principio ella venía excitada de la parrilla. Y cansada. Aunque breves, dos o tres polvos en la mad**gada la agotaban. Si aun tenía fuerzas, se ponía de costado, y en cucharita se dejaba coger también por mí. Si no, me contaba brevemente lo que había hecho y yo me pajeaba en su cola, mientras ella dormía.Poco a poco y sin proponérselo, me dejó cogerla menos. Menos y menos. Hasta que un día me di cuenta que hacía tres meses que no hacíamos el amor.Una ...
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