1. Vieja y con ganas de follar


    Fecha: 11/02/2019, Categorías: Sexo con Maduras, Autor: Pancho Alabarde, Fuente: CuentoRelatos

    ensalivé los pezones y los empecé a masajear suavemente con los dedos. Ella siente placer y suelta la lengua: chúpame maricón, chúpame las tetas, que se joda tu madre que hoy me follas a mí y una retahíla parecida hasta que encuentra un estribillo más sugestivo: cómeme el chumino, cómeme el chumino, cómeme el chumino y claro, se lo tuve que comer. La boca se me volvió a llenar de pellejos, de pelos, de labios vaginales, los externos, los internos, todos parecían igual de dilatados y todos tenían el mismo sabor, sabor de burdel, de putas, de viejas, de chuminos, pero amigos, en esa me encontré con su clítoris que estaba a punto de caramelo, y me lo chupé. La vieja se desparramó y le hice una chupada que le soltó la lengua y comenzó un recital que sonaba a música celestial: que mamada, que mamada, que mamada, las veces que me la han mamado y las veces que la he mamado… y yo creo que en eso se le encendió la bombilla y me dijo: -No sigas que me voy a correr y aún no te la he mamado. Y fue entonces cuando le eché una miradita a la piscina de la habitación. El lugar no podía ser más sugerente y le sugerí a la vieja la posibilidad de zambullirnos en la piscina y al momento allí estábamos los dos, ella sumergida hasta la cabeza y yo con las dos cabezas sobresaliendo del agua, me refiero claro a la cabeza de pensar y a la de follar y fue en esa justamente donde la Doña se amagó a chuparla y les juro que me la dejo brillante de tanto lamerla. La Doña como pueden suponer no tiene más ...
    de un polvo, pero amigos que polvo tiene Doña Asunción. Se me dormía chupándome el capullo y tuve que proponerle nuevos alicientes. Me salí de la piscina, cogí dos albornoces y la invité a salir de la piscina. Salía luciendo sus miserias, pero qué buena estaba la jodida de la vieja, qué ganas tenía que la follaran y que polvo la iba a meter. Así, enfundada en el albornoz, la llevé hasta la cama, se lo abrí, me puse encima de ella y se la metí. Tenía el chumino mojado por fuera y lubricado por dentro, hambriento, sediento de polla. Se la estuve metiendo una eternidad, aunque se nos hizo corto a los dos. La vieja por más que se la metía y por más que buscaba excitarle su clítoris no se me corría de modo que tuve que echar mano a algo que la ponía como una moto, la empecé a insultar. Córrete zorra, córrete que te la estoy metiendo, córrete que ya tienes el chumino lleno de polla, córrete vieja, CÓRRETE. Y se corrió, la muy puta se corrió dando aullidos, clavándome las uñas en el culo, moviendo las nalgas para aprovechar hasta el último espasmo, hasta la última embestida, hasta la última clavada de polla, y claro, tanta embestida, tanta clavada, me empecé a correr dentro de su chumino y perdí la cuenta de cuánto tiempo estuve corriéndome dentro de ella. Pero no crean que la vieja se me quedó dormida en la cama. Se sentó a la mesa, nos comimos la cena que nos habían preparado en la habitación, pedimos una botella de champán, nos dimos un chapuzón en la piscina y antes de salir de ...