1. Claudia y su hermano


    Fecha: 05/09/2017, Categorías: Incesto Autor: Ricardo Diaz, Fuente: CuentoRelatos

    ... ese momento, mientras el hundía su espada en el interior de ella y ella adelantaba su cuerpo para recibirla toda. Empezaron a moverse lentamente, sin dejar de mirarse, acompasadamente, armoniosamente. De pronto Jorge sintió que Claudia estiraba su cuerpo, apretaba sus piernas a su cuerpo y lanzaba un profundo quejido de gozo, sin apartar la mirada de sus ojos. El cuerpo de ella se distendió, las piernas descansaron, pero su mirada seguía tan intensa como en un principio. El continuaba moviéndose sobre ella lentamente, hundiendo y sacando su herramienta del interior de su hermana, sin apartarle los ojos, como queriendo hundirse en los de ella. Claudia se sintió renacer y los deseos la impulsaron nuevamente a apretarse al cuerpo de su hermano y sus piernas buscaron su espalda. Jorge sintió que su momento había llegado, pues empezó a secundarla en los movimientos rápidos, en los quejidos y en la mirada. Y ambos llegaron al clímax al unísono. Después de un momento de silencio, cuando las respiraciones de ambos se hubieron aquietado, el bajó de la cama, salió de la pieza sin mirar atrás y se fue a su dormitorio, calladamente, como había llegado. Claudia quedó sorprendida. No comprendía como Jorge podía abandonarla sin pronunciar palabra después de un momento tan intenso como el que compartieron. Lo sucedido entre ambos había avivado más aún en ella los apetitos que sentía por su hermano. Y las dos eyaculaciones que había tenido aumentaron su deseo hacia él. Se levantó decidida ...
    ... y subió al dormitorio de Jorge, al que encontró desnudo sobre la cama, con los ojos cerrados y masturbándose lentamente. Su verga se elevaba vigorosa, mientras la mano de él bajaba y subía por su costado. Y el, con los ojos cerrados, emitía quejidos quedos mientras aumentaba la intensidad del masaje. -¿Necesitas ayuda? Claudia se acercó a la cama y tomó su verga, la que empezó a masajear suavemente. Al solo toque de su mano, pareció que lo imposible sucedía: la masa de carne se endureció más aún de lo que estaba. Entonces ella acercó su cara al instrumento y abriendo su boca se tragó poco a poco la verga de su hermano. Jorge se echó hacia atrás, cerró sus ojos y empezó a emitir quejidos que demostraban el gozo que sentía por el trabajo que su hermana le hacía. Ella se detuvo, apartó su boca de la verga y se subió encima de su hermano de manera de quedar sentada sobre su estómago de frente a él. Cerró los ojos y empezó a sentarse lentamente sobre la verga, la que se fue hundiendo poco a poco en su interior. Cuando hubo entrado hasta la mitad, se levantó hasta que el instrumento volvió a quedar en la entrada de su gruta. Después de una corta pausa, nuevamente se empezó a tragar la verga de él, lentamente, gozando la sensación de sentir como era penetrada por el instrumento de su hermano. Pero nuevamente se levantó, como si no se decidiera aún a que el instrumento de su hermano la penetrara completamente. Después de un rato de estar suspendida sobre la verga, Claudia abrió los ...