1. La dolorosa isla negra


    Fecha: 12/02/2019, Categorías: BDSM Autor: slocum1, Fuente: xHamster

    ... fustas que vendían en los sex shop .Fuí descargando los correazos en la espalda en la parte alta y la lumbar alternativamente . Golpeaba fuerte . La dolorosa hacía gestos de dolor , cerrando los ojos y poniendo la boca apretada , pero no emitía sonidos mayores .No sé cuantos les di . Cuando terminé aprisioné sus ubérrimas nalgas con mis dedos , los que se hundieron como en una esponja ; apreté barbaramente y sacudí a fin de que bailara toda esa carne preciosa -“aaaay”- se quejó . “te voy a dar en tu grupa yegua”. Claudia me había confesado un día que sus azotaíanas preferidas eran las nalgadas , eran la causa de calenturas infernales , según sus propias palabras .Le dí 20 cachetazos con la palma en cada pompi . Me gustaba como se estremecían sus glúteos con cada golpe de mi mano . Ella se lamentaba con diversos “ssssss” o “aaaaah” , manifestaciones que , estaba seguro , eran de placer y dolor a la vez como una bebida agridulce . Al terminar ,exploré el interior de la concha con el índice ; estaba viscoso a más no poder como imaginaba ; era buena señal . Seguí con los golpes en los glúteos pero esta vez con la correa . Los “sss” y “aaaaah” aumentaron de volumen lo mismo el enrojerimiento del trasero . Paré un instante y palpé las nalgas ; estaban afiebradas.Seguí dándole duro . Sus quejidos eran cada vez más altos y lastimeros . Calculaba que le había dado más de 20 correazos en las nalgas . 20 Era para mi un número indicador de “suficiente” , pero seguiría hasta 10 más . Me ...
    ... detuve a fin de que descansara . Claudia resoplaba y su frente se había llenado nuevamente de sudor . Fuí por un vaso de agua y le dí de beber ; tragaba el líquido como una sedienta en el desierto .Vi el refrigerador y comprobé que había hielo . Saqué un cubo de gran tamaño . Volví a la sala . A fin de paliar la fiebre comencé a pasar el cubo por las nalgas enrojecidas ; ella respondió con “aaaaah” de agradecimiento entornando los ojos hacia arriba y casi poniéndolos blancos . Seguí con ese masaje dejando su po-po muy mojado . Fuí pasando el cubo por entremedio de los glúteos y bajé hasta su agujero anal . Empecé a presionar para meterlo dentro . “aaaah , aaay”.Los cubos no tienen pretuberancias , sólo esas caras cuadradas por lo que no era fácil hacer el acoplamiento , por lo demás era muy grande . Presioné más pero no entraba .Me ayudé con la botella de vino y empujé el hielo con el gollete . De pronto entró junto con el gollete , -“aaaaaah , aaaaaah , aaaaaaaaaah”- Claudia comenzó a gemir desesperada . “aaaaah , aaah , sácalo , sácaloooooo” . Claudia se agitaba como una demente furiosa ; se retorcía como una lombriz expuesta fuera de la tierra . Cerraba los ojos , los apretaba , los abría desmesuradamente ; bajaba y subía la cabeza ; cerraba y abria la boca ; todo su cuerpo estaba frenético , haciéndo que sus pretuberancias se agitasen como el océano tempestuoso . Claudia hacía todo eso y todo era inútil ya que nada podía parar esa sensación extraña y desesperante de ese ...