1. ZULEMA


    Fecha: 26/02/2019, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Zulema era una señora de campo como tantas otras, pero vivía completamente sola. Había enviudado hacia varias décadas y nunca había tenido pretendientes al parecer. Su vida en el campo era tranquila y apacible, tenía algunos animales y una casa humilde pero cómoda. Zulema eso si guardaba un secreto a voces entre los hombres del lugar que la hacia ser muy especial en esos rincones de fin de mundo; de forma muy solapada y por un precio, ella entregaba favores sexuales a los hombres, eso le permitía mantenerse y darse ciertos gustos en vida. De esa manera había llevado su vida por décadas, no se podía decir que fuese una mujer bella, pero era maciza de muy bonito cutis, de cara rojiza y ojos saltones, pelo castaño claro encaracolado, con unos muslos enormes y sobre todo unos senos grandiosos. El tiempo para Zulema no había pasado en vano, lo que antes estaba bien puesto, hoy sin duda estaba caído y fofo y su trasero antes grande pero muy bien formado, hoy estaba caído y celulítico. Pero tenia a favor su simpatía y que en materia sexual hacia de todo, sin asco, sin miramientos haciendo todo lo que le pidiesen. La leyenda que circulaba en el valle era que indudablemente era muy útil, en un mundo donde muchos hombres vivían eternamente solteros y como si esto fuera poco aceptaba por pago todo tipo de enseres y bienes previa tasación. Incluso las mujeres le tenían cariño y no decían nada de su modo de vida. Cuando llegue a vivir ese valle, lógicamente casi que inmediatamente los ...
    ... hombres me hicieron saber de Zulema y de sus servicios, para decir verdad quede intrigado con ella, sobre todo cuando me dijeron que era una mujer de unos sesenta años. Siempre me habían gustado las mujeres desde mi adolescencia y con el tiempo esto se había acentuado. Nunca me gustaron las grandes bellezas y los cuerpos perfectos; me gustaban desde siempre las mujeres con cuerpo contra hechos, con el tiempo y no sabría explicar porque, tenia una verdadera obsesión por la gordura y muy especialmente por los traseros muy grandes y celulíticos. Para mi no hay nada mejor que una mujer con esas características; tener un trasero con esas características y poder disfrutarlo a voluntad era lo mejor para mi. Pasado un tiempo, un domingo muy lluvioso y sin nada que hacer, decidí que iría a conocer a Zulema, no era lejos, una media hora de caminata ya que me daba mucho morbo pensar en ella y sin conocerla aun. Me puse mi gabardina contra la lluvia y salí en su busca. A los 20 minutos de caminata por el valle divise la luz de la casa en la semi penumbra de la tarde noche, tome el sendero de la derecha y en 15 minutos esta pasando el portal de entrada del sitio de su casa. Era una casa como todas las del valle, a la derecha el galpón y los corrales, atrás de la casa el gallinero, a un costado el baño y más atrás la quinta. Un perro me dio alcance pero no me ladro y se puso a mi lado, inmediatamente sentí un grito fuerte que lo llamaba sultán, sultán, y me dieron un grito desde el gallinero, ...
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