1. Amargo despertar


    Fecha: 03/03/2019, Categorías: No Consentido Autor: la princesa, Fuente: CuentoRelatos

    Hola este es mi primer relato en el cual les quiero compartir como fue mi triste despertar al mundo del sexo, primero que nada me describo, mi nombre es Sandra vivo en una ciudad al norte de México, tengo 20 años, mido 1.74 de estatura, ojos color miel, cabello rubio claro, mis senos son algo grandes desde muy chica se desarrollaron lo cual me avergonzaba y me hacía usar ropa holgada, mi piel es muy blanca. Aunque nunca he tenido el mejor cuerpo siempre he tratado de cuidarme, aunque no me obsesiona tener un cuerpo de modelo, crecí con mi mamá ya que mi padre se fue cuando se enteró que yo iba a nacer por lo cual mi mamá siempre me culpó, ella siempre me decía que por mi culpa ella está sola ya que por cuidarme nunca pudo buscar a un buen hombre, ella es enfermera por lo que casi nunca estaba en casa lo que hacía que yo siempre estuviera sola. Desde muy pequeña me tuve que acostumbrar a cocinar, lavar mi ropa o limpiar la casa, en la escuela tenía que tener buenas calificaciones para mantener la beca que tenía y para evitar que mi mamá se molestara, ya que siempre me decía que yo tenía que terminar una carrera para que cuando creciera le pagara todo lo que me había dado, desde muy pequeña siempre tuve a la que hasta hoy siempre ha sido mi mejor amiga a la cual quiero como la hermana que nunca tuve. Al entrar a la adolescencia mi cuerpo se transformó rápidamente, como ya dije antes mis senos crecieron bastante lo cual fue herencia de mi madre que también tenía senos muy ...
     grandes pero yo exageré un poco lo cual me creaba inseguridad, ya que sentía que todos me miraban, además de que provocaban que la chica más pesada de la clase me pusiera sobrenombres como la vaca lechera u hacían que muchos chicos incluso mayores se acercaran a mí. Al ingresar a la nueva escuela con 18 años, los compañeros eran prácticamente los mismos pero lo que más me importaba era que mi amiga siguiera conmigo, para mi fortuna así fue, aunque las cosas no cambiaron demasiado, puesto que la chica pesada también siguió molestando y los chicos tratando de enamorarme, pero yo nunca les hacía caso ya que mi mamá se encargó de que yo tuviera pavor a los hombres, ya que desde que yo era muy pequeña ella me repetía que los hombres solo querían una cosa. Un día se me ocurrió preguntarle ¿qué era eso que ellos querían? a lo que respondió pues que va a ser, meterte a la cama para luego desaparecer, eso hacía que yo no quisiera ni acercarme a ellos, pero en la nueva escuela algo cambió, ahí conocí a un chico que desde el primer momento me gustó mucho, pero él ni me volteaba a ver, yo culpaba al hecho de que tenía que usar lentes desde los siete años lo que nunca me agradó y menos después de conocerlo a él. Pasaron algunos meses en los cuales el seguía sin mirarme mientras yo nunca me atreví a decirle nada, un día estábamos platicando mi amiga y yo cuando ella me interrumpió para preguntarme ¿ya viste como te mira el conserje? Le dije no a mí no creo, es a ti pero ella me dijo no yo me he ...
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