1. Dos chicos fueron mi pesadilla la noche del 3 junio


    Fecha: 06/03/2019, Categorías: Confesiones No Consentido Autor: Lery, Fuente: CuentoRelatos

    Esa noche llevaba mi vestido preferido, un vestido ajustado de color negro, esa iba a ser mi noche, mi noche de pasarlo bien con mis amigas y contarnos todo lo que nos había pasado durante esas semanas que no nos pudimos ver a causa de los exámenes. Sin embargo; esa noche me esperaba algo que yo jamás hubiese querido que ocurriera. Volvimos a casa, alrededor de las cinco de la mañana acompañada de mis amigas de las cuales me despedí en el crucé. Escuché sus risas alejándose lentamente de mí por la espalda. Pensé "es tarde, pero ¿qué podía pasar en Asturias?, con lo tranquila que es esta ciudad...". Seguí caminando y a pesar de estar sola, no aumente la velocidad de mi marcha de todos, ¿para qué lo iba a hacer? Podía sentir, como la tela de mi vestido se movía suavemente por mi piel con mis movimientos y la piel de mis piernas morenas erizarse debido al ligero frío de la noche. Seguí caminando a una velocidad normal, hasta percatarme de que ya no oía la risas de mis amigas; de todos modos, no me preocupé, sólo tenía que cruzar el parque San Francisco y dos calles más para llegar hasta mi casa. Sin embargo; eso no iba a ser tan fácil como yo lo había imaginado. Al introducirme en el parque, rodeado de sus árboles y matorrales pude avistar a mi derecha una sombra. Seguí andando, esta vez más rápido, no quería correr porque pensé que seguramente dicha sombra sería una mala jugada de mi subconsciente o del alcohol que había tomado. Miraba al frente, con la marcha acelerada y me ...
     decía a mí misma "tranquila, seguramente no sea nada" pero mi corazón latía cada vez más fuerte. Quisiera describir mejor ese instante, pero lo último que recuerdo, fue unas manos frías y brutas tapando mi boca llevándome hacía el suelo mientras yo intentaba dar patadas y resistirme. Fue un intento inútil, ya que con su fuerza hizo que mi cuerpo se desplomara en el suelo, en cuestión de segundos. Me agarró la muñeca con fuerza, fue en ese momento en el que vi a otra sombra, otro hombre; el cual se sentó sobre mis piernas para inmovilizarlas y me desgarró mi vestido negro con violencia. Yo al verle, me asusté aún más, ya no sólo gritaba auxilio sino que también lloraba, recuerdo también en ese momento pedirles misericordia una y otra vez... pero ellos al escucharme se reían y seguían desnudándome. El que estaba sentado sobre mis piernas según me descubría la parte de arriba de mi cuerpo, pasaba su asquerosa lengua por todos los rincones. Yo podía notar como disfrutaba del sabor de mi sudor frío que olía a miedo, disfrutaba con mis lágrimas y mi llanto. En ese momento oí que se hablaban entre ellos sacando una navaja. Uno de ellos acerco sus labios carnosos a mi oído y me dijo "o de callas o te callo yo ¿Me entiendes?" "Si te portas bien princesa, no te haremos daño", al mismo instante pude notar como me clavaba su navaja en mi cuello. Yo asentí y a partir de ese momento, me callé; sólo dejé que las lágrimas brotaran por mis ojos. El que antes me agarraba las muñecas sacó su pene ...
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