1. La primera paja, a mi amigo mayor


    Fecha: 08/03/2019, Categorías: Masturbación Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    otras pajas del parque porque fueron similares a esta que acabo de contar. Ahora cuento que alguna vez, en la intimidad de mi casa o de la suya, y sin más gente alrededor (sin los otros amiguitos de 11 años), una vez que le pajeaba viendo una revista con mujeres en pelotas, me dijo que si le chupaba la polla. Como le estaba pajeando y el glande de su polla estaba muy cerca de mi cara, le miré, y sin decir nada le di un lametón a ese glande. Jejeje, hubo risas mías y suyas. Sigue lamiendo, me decía y le lamía todo el tronco del pene, por abajo, por los lados, la cabeza del glande. Cuando le pajeaba en una casa de una forma más discreta que en el parque, mi amigo se bajaba los pantalones y calzoncillos y podía admirar todos sus órganos sexuales, pene, pelos, huevos colgando, el culo cuando se levantaba. En esa primera vez, le lamía el tronco del pene hasta el glande. "Métetelo en la boca", me decía y aquella bola hinchada que era su capullo, me lo metí en la boca. "No me muerdas, jaja", me advertía. "Mete y saca la boca chumandome", me guiaba y movía la cabeza como podía intuir que es una felación. Es fácil de intuir, ...
     jaja. La verdad es que eso le gustaba, lógicamente. Su polla mojada, mitad paja, mitad chupada le hizo correrse abundantemente. Tomó semen en sus dedos. , "¿quieres probarlo?". Lo olió él, lo olí yo, chupé ese dedo con semen, y no me supo a nada. No era mucho, y por eso no me sabía a nada concreto, y ahí fue la primera vez que probé el semen, cuando yo todavía no había eyaculado el mío propio. Otra vez que le chupé la polla en una casa (bien podía ser la mía o la suya, a condición de que no hubiera nadie más), ya concertamos que me iba a beber su leche cuando se corriese, a ver qué le parecía. La propuesta me emocionaba, jajaja, y cuando llegó el momento, me avisó y empecé a chupar su glande para absorber esa leche que salía de su polla. Bueno, a todo se acostumbra uno. Como no me pareció asqueroso, seguí chupándole su polla y bebiéndome su leche cuando se sentía cachondo y me lo comentaba. Todo esto duró un par de años, hasta que yo crecí y a él ya no le pareció bien que le pajease. También cambié yo. , pero estos recuerdos siguen emocionándome como me advirtió un pajero la primera vez cuando se sacó la polla ante nosotros. 
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