1. con mi hija


    Fecha: 13/03/2019, Categorías: Incesto Autor: JAYDEE, Fuente: SexoSinTabues

    He leído varias historias de amor filial en esta página y por eso me anime a contar lo que me esta sucediendo Mi esposa de 29 años espera nuestro 2º bebe, yo tengo 30 años y nuestra hija Malena 9 años actualmente. Vivimos cómodamente en un pequeño chalet situado en una buena zona residencial de una pequeña ciudad de 300. 000 habitantes. Bien, paso a contaros los hechos de cómo comenzó todo. El verano del 2012 fue especialmente muy caluroso, yo tengo por costumbre dormir con una bermuda de tela delgada, una noche de principios de junio mi esposa dormía profundamente y yo leía un libro, eran como las 2 de la mañana y escuche ruidos y como pequeños gemidos en la alcoba de mi hija contigua a la nuestra, preste más atención y un ¡haaaaaaaaa¡ profundo y tenue aclaro en mi mente lo que estaba pasando. Espere un rato y solo silencio. Me levanté sigilosamente, gire el pomo de la cerradura el cual chirrío, abrí la puerta y mire para su cama, la habitación estaba iluminada con la luz tenue de su lamparilla de noche. Malena estaba acostada boca arriba, cual larga era, sus ojitos cerrados, una mano sobre su pecho medio descubierto, aun no tenía teticas, la otra mano estirada al lado de su cuerpo y las braguita puesta solo dentro de una pierna, me acerqué con intención de cubrirla pero al verla con sus piernitas separadas notándose su vagina abultada, me dio como un vacío en el estomago y un deseo incontrolable de mirársela, mi conciencia me frenaba, pero mi pene sin obedecer a mi cerebro ...
     comenzó con una erección, pasaban mil preguntas por mi mente hasta que una de ellas me hizo decidir: ¿por que no? ¿Acaso le vas a hacer daño? Solo se la vas a mirar. ¡Que hermosura! Primer ves que se la veía a sus 8 años y 3 meses. Alargue mi mano controlando el temblor que me producía lo prohibido, muy suavemente por temor a despertarla me senté en el borde de su cama y comencé a masturbarme, su vagina gordita, sin muestras de un solo pelo, lisa como sus mejillas y rosadita desprendía el inconfundible olor a sexo, cuando vi su pequeño clítoris hinchadito y sus labios vaginales húmedos no me quedo duda que se había estado pajeando, vi que mi hija se tenso, respiro profundo y se coloco la mano sobre su vagina…. - ¡Que cosquis tan ricas abuelito, susurro. Me quede quieto el corazón se me quería salir del pecho Al notar por su respiración que se iba a despertar la cubrí con una manta y me fui para mi alcoba a terminar de masturbarme. Después de eyacular abundantemente, sentí remordimientos, pero varias preguntas rondaban por mi mente: ¿Acaso mi hija estaba despierta? ¿Por qué menciono a su abuelo entre dormida? ¿Desde cuando se pajeaba? Al otro día a la hora del desayuno ya la vi con otros ojos, no se porque me pareció más grande, su mirada con una chispa de picardía ya no era tan inocente, sus labios carnosos bien delineados daban un toque morboso a su bello rostro. Así pasé todo el día cavilando y como el pecado es cobarde no me atrevía a mirarla directamente a los ojos. Ya en ...
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