1. Mis machos del campo (tercera parte)


    Fecha: 14/03/2019, Categorías: Confesiones Infidelidad Autor: chabelita, Fuente: CuentoRelatos

    Aquel baño fue fantástico ¡estuve largo rato sintiendo el agua tibia sobre mí y el roce permanente de la piel joven de mis chicos que disfrutaban de mi tanto como yo de ellos! Estuvimos largo rato haciéndonos caricias suaves pasándonos jabón y espuma mutuamente por cada lugar de nuestros cuerpos. La cogida que me habían dado y la ducha me relajo y me calmo la ansiedad por un momento. Salí primero del baño, busque toallones para mí y mis chicos les pregunte si estaban más tranquilos a lo que respondieron que sí, de modo que les propuse un descanso sentados a la mesa. Quería saber cosas de su vida, de su familia de su infancia, si habían tenido novia. El más conversador era Ricardo que contó que hacía cuatro años habían perdido a la mamá y de ahí en más su padre empezó a tomar y perdió las ganas de vivir. Habían terminado la primaria en la pequeña escuelita rural a 8 kilómetros a la que iban a caballo día a día. Cuando murió su padre temieron que don Carlos les pidiera que se fueran, pero muy al contrario de eso, les brindo contención y pasó a ser como un segundo padre para ellos, acompañándolos y aconsejándolos respecto a la vida. Era un buen hombre don Carlos, me empezaba a caer bien, además era un señor mayor educado y muy buen mozo. Solo Ricardo había tenido una novia en el pueblo, pero la veía muy de tanto en tanto y el muy descarado me dijo que solo le había tocado las tetas, y que se necesitaba una docena de esas para hacer una como las mías. Como me reí escuchando ...
     sus vivencias, eran muy jóvenes, algo toscos, pero muy inocentes, respetuosos y gentiles. Me causaba gracia que me trataran de usted después de todo lo que habían hecho conmigo. Cuando les pregunte que opinaban de esta mescolanza que habíamos armado me confesaron que nunca habían tenido sexo y jamás hubieran imaginado que una mujer tan hermosa y fina se fije en ellos. Y que ni siquiera en sus charlas más íntimas habían pensado que podían hacer tantas cosas con una mujer. Mi ego estaba por las nubes!! Les conté que era hija única, educada en una familia muy religiosa y siempre cuidada y vigilada por mis padres, que durante el secundario me prohibieron tener un novio, no me dejaban ir a bailes, salvo a alguna fiesta de 15 años de compañeras de la escuela, hasta que conocí a Luis que les cayó bien porque era trabajador e hijo de una familia de clase media baja, como la nuestra. También les conté (y juro que esto es cierto) que jamás había imaginado que podría transformarme tan rápido en semejante clase de puta, pero que sus pajas en mi ventana me habían despertado excitación y logrado llevarme a un lugar de calentura que jamás tuve. Mientras contaba esto me calentaba y ellos también, el melli Juan se paró a buscar un vaso de agua y al volver se puso detrás de mi silla y empezó a manosearme las tetas y pellizcar mis pezones, Ricardo y Luis también se pararon, yo ya me había calentado pero los calme, les pedí que traigan el colchón doble de mi cama y lo pongan sobre el piso del ...
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