1. (2) Recuerdos


    Fecha: 17/03/2019, Categorías: Grandes Relatos, Fantasías Eróticas Autor: Caminante, Fuente: CuentoRelatos

    ... escribiré su historia, como fuimos edificándola. Guardó silencio, sus ojos se cerraron. - ¿Cómo me entrego a ti? - Tan solo sumisión temporal, minutos, segundos. - Dime que debo hacer y lo haré. He visto que te has levantado, sé que mi cuerpo ha sido reconocido y aceptado por el tuyo. - Hoy nada, es tan solo una prueba de aproximación, la fotografía te la haré en mi casa, mi instinto me dice que esa fotografía precisa de oscuridad. - ¿Tengo hacer algo a cambio? - No, nada. Ella se agachó y besando el prepucio me dijo. - Amo, te obedeceré ciegamente - Tono de guasa. - ¿Por qué? - Amo, estoy mojada, empapada.- Tono de mojigata. - ¿Deseas algo? – Pregunté cauteloso. - Sí, pero no aquí, nadie me ha follado y lo que me has hecho sentir no se parece en nada a los moscones que intentaron todo y algunos casi a la fuerza. - Esa fotografía no te obliga a nada, lo que necesitaba ya lo tengo, y es muy simple, que no hay rechazo. - No, has sabido entrar en mi mente, y me ha gustado el planteamiento, ignoraba que las fotografías fueran dotadas por su autor de alma y tú lo haces. Y al entrar en mi mente nada te impedirá penetrar en mi cuerpo, y quiero saber la dimensión de cuando penetres mi cuerpo. Y sentí como su mano derecha echaba hacia atrás el prepucio y como sus labios se cerraban en el glande, y despacio lo fue introduciendo en el interior de su boca. Su lengua presionó y sentí como se apoyaba en su paladar y lentamente retrocedió, pero no lo sacó del todo. Sentí esa lejana ...
    ... sensación de que habíamos acortado distancias… muy deprisa. - No sigas. Ella le sacó del todo y me miró. La cogí del brazo poniéndola en pie y la llevé a la ventana, la senté de espaldas a la calle y separé sus piernas, de nuevo soltó aire. - ¿Qué me vas hacer? – Titubeó. - Probar tu sabor. No era el motivo, mi mente se enfriaba deprisa debido a la puerta abierta, sin embargo la verdad de la verdad es que tenía mucho interés en sentir su himen, esa membrana adherida al anillo de la entrada vaginal. Y la punta de la lengua, despacio recorrió el himen, y probé empujar, ella se movió lentamente y me dijo en formato de sentencia. - ¡Oye tío!, así no, prefiero algo endurecido que llegue adentro del todo. Y te recuerdo, que si estamos debidamente excitadas, llega un momento que necesitamos tener algo dentro, sientes que esa excitación está a falta de la contrapartida y ambas cosas forman un conjunto de sensaciones, y es cuando… La corté. - ¿Cómo sabes eso, sin nunca te han penetrado? - No seas lelo, pensaba que te darías cuenta, pero tu lengua no tiene experiencia. Por ese pequeño agujero que tiene el himen, cabe un dedo y consentí ese dedo para separar sus bordes un poquito, de esa forma de facilitas la entrada por tanto dolerá menos. No dije nada, vaya gol que me había colado. - Y por otro lado, fue una forma de clase de sexo femenina, ese dedo no era de un tío, fue de una machota, una compañera del instituto, ella me contó que ella misma se había desvirgado, y que ese placer no se le ...