1. CUMPLEAÑOS


    Fecha: 19/03/2019, Categorías: Hetero Autor: dulces.placeres, Fuente: SexoSinTabues

    Nota de la autora: este relato fue escrito por Pamela, es un recuerdo muy grato de un momento de mi vida, dedicado a mis lectores que siempre me piden historias reales. Mi nombre en Mariano, y esto pasó hace un par de años, me gano la vida como stripper en algunos lugares de la ciudad, entiendo que es un trabajo pasajero que me permite financiar mis estudios. Como entenderán mi físico era algo que yo no podía descuidar por lo que tenía una rutina diaria de entrenamiento a en un gimnasio que estaba a unas cuadras de mi casa. Ahí la conocería a Pamela, una mujer con un culo sin igual, de ojos verdes que brillaban como dos lamparones. Poco a poco establecimos una amistad pero que de mi parte solo se basaba en la atracción física que ella me inspiraba. Descubriría en ella dos cosas, una parte buena, una joven súper provocativa, casi siempre llegaba al gimnasio en bicicleta, usando calzas blancas, transpirada, con tangas enterradas en su culo al punto de casi no notarse, cuando ejercitaba sus glúteos prácticamente no quedaba hombre que no la estuviera observando, también descubriría una puta en la cama, adoradora del sexo anal y que no tenía ‘no’ en la intimidad, gustaba probar todo y de todo, hasta sabía que había tenido relaciones con mujeres… Pero también descubriría lo malo en ella, consciente de sus atributos hacía de la provocación un arte, se divertía solo provocando y no dando nada a cambio, gozaba sobremanera poner en ridículos a los hombres, era perversa, incluso para mí ...
    ... tampoco tendría corazón, me dejaría en claro desde un primer momento que lo único que le interesaba de mi era lo que tenía entre las piernas, sabía de mis veinticinco por cinco, y eso era lo único que veía en mi. Algunas veces fantasee con enamorarme de ella, pero era fría como la nieve, le encantaba la pija, pero solo con quien ella quería, nosotros la habíamos bautizado ‘la putita traga leche’ y ella lo sabía… En fin, sea como fuere, esa era la situación y era tomarla ó dejarla. Me la cogí muchas veces y cada vez parecía ser la primera, como le gustaba la verga, solía bromear y decirle que era ninfómana… Alguna vez soñé que fuera mía, y se lo dejé saber, pero ella solo reía, era mujer de todos, no podía ser de nadie… El doce de junio era su cumpleaños, recuerdo que le regalé una campera de cuero que sabía que le gustaba mucho, corta a la cintura, color borravino, pero como ella tenía una tienda de ropas me pareció un tanto insípido, por lo que también le regalé algo íntimo, fui a un sex shop y le compré un vibrador enorme, era el más grande que tenía en ese momento, era importado, en la caja podía leerse 10” x 3”, que en nuestro sistema viene a ser unos veinticinco centímetros por un poco más de siete de diámetro. El vendedor me advirtió que no era para cualquiera y me aconsejó algo más pequeño, pero claro, el no conocía a Pamela… Así la sorprendí ese día, ella me agradeció por la campera y abrió los ojos enormes por el otro regalo, pero ella siempre tomaba las decisiones, ...
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