1. El caliente embarazo de Rosa


    Fecha: 26/10/2017, Categorías: Lesbianas Incesto Autor: xavimysk, Fuente: CuentoRelatos

    ... agua escurriese, acto seguido seleccionó, examinó y secó cada verdura y fruta de forma rigurosa, apartando las que le parecían más aptas y colocando en su lugar de la despensa el resto. Una vez todo volvía a estar ordenado y en su sitio Rosa tomó los tres vegetales que previamente había seleccionado como más idóneos y se dirigió a su dormitorio con ellos entre las manos. Un pepino, una zanahoria y un plátano fueron los agraciados con el primer premio de la lotería y es que Rosa se había vuelto toda una apasionada de la huerta precisamente coincidiendo con su estado de buena esperanza. Y no precisamente porque le gustase especialmente comerlas no, aunque ciertamente en su estado procuraba cuidar su alimentación, lo que de verdad le gustaba era proporcionarse placer con ellas. Todo comenzó hacía más de un año, cuando escuchando la radio durante una noche de insomnio descubrió en el programa de una famosa sexóloga como había mujeres que disfrutaban del sexo con verduras. En concreto se entrevistaba a una mujer casada y con hijos que reconocía sin problema que ella disfrutaba de sus masturbaciones con distintos vegetales, explicaba sin complejos como disfrutaba seleccionándolos, la idoneidad de unos y otros para tal práctica o tal otra e incluso daba consejos –Nunca de la nevera por supuesto- Decía la entrevistada entre carcajadas. Fue así como al día siguiente se masturbó Rosa por primera vez con un pequeño calabacín que encontró en la cocina. No es que a Rosa no le gustase el ...
    ... sexo con Luis, simplemente era una nueva forma de disfrutar del sexo que no hacía daño a nadie y poco a poco ella también se fue convirtiendo en toda una experta en el sexo con verduras al igual que la señora de la radio. Por si fuera poco en los últimos tiempos su afición había tomado todavía más fuerza. Afición que casi se había convertido en una necesidad por otro lado, ya que para Rosa el embarazo había venido acompañado de un importante incremento del deseo sexual. Tal y como diría su madre en los últimos meses Rosa estaba más caliente que el rabo de un cazo. Desgraciadamente para Rosa, de la misma forma su apetito sexual se había disparado con el embarazo. El de Luis había desaparecido casi por completo y se mostraba temeroso de practicar el sexo con su mujer por un estúpido temor de dañarla a ella o a su hijo. Así pues la dieta del caliente chocho de Rosa se había vuelto completamente vegetariana durante su estado de buena esperanza y esta mañana en concreto estaba totalmente deseosa de tomar una buena dosis de vitaminas. Al llegar a la habitación abrió el cajón de su mesita de noche y rebuscó entre sus braguitas hasta dar con la caja de preservativos que allí guardaba. Tomo tres condones, uno para cada uno de los tres pretendientes escogidos y tras ahuecar la almohada y colocar los dos grandes almohadones que tenía en la cama contra el cabecero se acomodó lo mejor que pudo, en una posición entre tumbada y sentada que le permitía verse en el espejo de la pared opuesta ...
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