1. Todo fue idea suya


    Fecha: 03/04/2019, Categorías: Anal Voyerismo Tabú Autor: Arandirelatos, Fuente: xHamster

    Así fue como perdí ese trabajo, y era uno bueno, quizás el mejor que había tenido. Bien pagado, pocas horas al día, rodeado de un nutrido personal femenino y hasta le caía bien al jefe. La mera verdad me pasó muchas sin siquiera llamarme la atención.Ahí sí que podía darme el gusto con las trabajadoras que estaban a mi cargo, sin temer repercusiones ni represalias. Nunca se me recriminó. Al principio pensé que ellas no decían nada, que en verdad lo necesitaban y... bueno, yo les había hecho un favor. Pero luego me enteré de que, aunque algunas ponían queja con el Patrón, éste se hacía de la vista gorda.Era un fabuloso empleo pero...¿Pero qué podía hacer...?Pues resulta que en cierta ocasión, ese amable jefe, me invitó a pasar un fin de semana en su casa de veraneo, cerca de una playa. Por supuesto yo acudí muy puntual y presentable, con toda intención de agradar a mi jefe y a su mujer. Predispuesto de reírme de sus chistes y de interesarme en todo lo que él me contara. Incluso le llevé un presente a su esposa; le compré un arreglo de flores.Durante la cena,Elvira, la esposa de mi Jefe, me dijo que tenía muchas ganas de conocerme. Yo procuré responder bien a la cortesía, no obstante, ella enfatizó que, “de verdad”, se interesaba en conocerme tras lo mucho que de mí le había habladoDon Raúl.Tras la cena, que no dejé de alabar, los tres nos dirigimos al jardín de la casa. Ahí, rodeado de una vegetación exuberante y junto a una bonita piscina, me eché sobre una tumbona ya entrado ...
    ... en confianza, amén a la plática pasada. Y continué la conversación con Elvira.—Raúl me ha dicho que tienes un “pegue” muy especial con las empleadas de la fábrica, ¿es cierto?Yo casi vuelvo el trago que había tomado de mi copa pues, tras decir aquello, noté que su vista se dirigía a “mi paquete” con total descaro.—No, qué va. De ahí Saúl, el Jefe de contabilidad, es el más... atractivo —le dije, como no dándole importancia al tema.—Bueno... pero no todo está en eso, ¿verdad? Sabes bien que las mujeres buscamos en un hombre algo más que un fino rostro...Y que la señora pone su mano en mi muslo, llevándola incluso más arriba, en una caricia más bien íntima. Elvira ya casi tocaba el bulto que siempre acompaña a mi muslo derecho dentro del pantalón, cuando el arribo de su esposo hizo que yo mismo cambiara de postura.Me hice el disimulado, no queriendo quedar mal con el Jefe. Me senté de manera más formal e inicié una plática trivial. Sin embargo la Señora no dejó de insinuárseme. Incluso pese a estar presente su marido. Entre comentario y comentario, ella se daba mañas para subirse el vestido. Tanto que, por en medio de sus piernas, pude verle la tupida pelambrera, ya que se trasparentaba a través de sus blancas pantaletas que eran caladas.Total que, mientras yo hablaba de cualquier cosa, el Jefazo que me interrumpe.—Como ves Alberto, ¿no te parece que Elvira es una mujer muy atractiva? Y hoy está en una de esas noches en que... vamos, en que necesita hombre y yo no se lo puedo ...
«1234...»