1. Mis inicios como amo (III)


    Fecha: 09/04/2019, Categorías: Dominación No Consentido Autor: sireleo, Fuente: CuentoRelatos

    De camino al ascensor la note inquieta y tocándose por encima de la ropa, yo me reí interiormente y le pregunte que le pasaba, ella solo me dijo que le parecía que había sudado mucho, pues se sentía como mojada. Ya en el ascensor, y frente al espejo se dio cuenta de que su pelo estaba como pegajoso, y no sabia de que, aun estaba un poco adormilada y bebida. Aquí se quedo la segunda parte. Rocío es más bien bajita, 1.60, 50 años más o menos, pero si era muy atractiva, con unos kilos de más, digamos más rellenita que gorda, puritana, pues en la cena se ruborizaba con cualquier contenido un poco picante, y eso que no hubo muchos durante la misma, pues se guardaron las formas, pero con la bebida hubo alguno que otro. Cuando subíamos me dijo que le estaban entrando ganas de vomitar, y que sus hijos, posteriormente me entere que eran dos hijas, le iban a montar una buena cuando entrase y viesen en que estado iba, yo sin maldad ninguna, le dije que si quería esperar y bajar a la calle a que le diese el aire, que aunque hacia frío, iba bien abrigada, pero su respuesta fue que lo que necesitaba era que la acompañase a su dormitorio en silencio, y entrásemos por la puerta del servicio, ya que el cuarto de sus hijos están al otro extremo de su cuarto y por ese sitio no se iban a enterar, y que si entraba ella sola seguro que iba a formar mucho ruido, así que entramos por la puerta del servicio, y atravesamos la cocina, la verdad que al ver la cocina pensé que la zorra estaba podrida de ...
     dineros, pues solo la cocina era la mitad de la casa donde yo vivía, así que entramos en su cuarto que estaba junto al salón, y al entrar vi que tenia cerrojo, me extraño pues no es costumbre tener los dormitorios con pestillo o cerrojo, y me contesto que una vez las niñas, hay fue donde me entere que eran niñas, entraron en su cuarto cuando su marido y ella estaban haciendo el amor, así que el “capullo” de su marido puso al día siguiente un cerrojo. Así que la senté en la cama y me dirigí a la puerta y cerré la puerta con el cerrojo, ella me pregunto un poco asustada que porque hacia eso, y yo le dije que si me pillaban ahora allí con ella que dirían sus niñas de su madre. A estas alturas yo no tenia pensado nada, pues la verdad estaba cansado y creía que no se me iba a poner tiesa en una semana después de la noche que llevaba, ella solo me dio las gracias y que su amiga tenia un empleado muy apañado y servicial, yo me reí interiormente, también me pidió que no le dijese nada a ninguna de las dos, pues ella es una persona muy vergonzosa y es la primera vez en muchos años que le pasaba esto, yo le dije que no se preocupara que ellas dos tampoco iban muy católicas y que seguro que no se iban a acordar de nada. Así que me acerque a ella y quise ayudarla a desvestirse, solo me dijo que ya lo haría ella, que no lo estropeara y que ya me podía ir, que muchas gracias por todo y que confiaba en mi discreción, yo me di la vuelta y me dirigí hacia la puerta del dormitorio pero cuando ...
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