1. Elsa, la madre de mi amigo


    Fecha: 10/04/2019, Categorías: Primera Vez Sexo con Maduras Tabú Autor: Anitaslut44, Fuente: xHamster

    Mientras estudiaba en la Universidad, me ganaba la vida haciendo toda clase de trabajos. Uno de ellos me dio varias satisfacciones: el de reparar electrodomésticos, principalmente computadoras hogareñas, incluyendo su instalación.En una ocasión me llamó un antiguo amigo del barrio, para decirme que su madre había adquirido un nuevo equipo y necesitaba, además de instalarlo, hacerme algunas consultas sobre su uso.Mi amigo generalmente estaba ocupado durante casi todo el día, pero me dijo que la madre se encontraba en su casa y que yo podría pasar por allí cuando quisiera…Conocía desde chico a Elsa, la madre de mi amigo. Era una viuda jioven que rondaba casi los cincuenta; una morocha todavía atractiva, que se conservaba bastante bien con naturalidad, ya que, en esa época, las mujeres no asistían a un gimnasio asiduamente; ni se enloquecían por tener un cuerpo perfecto…Esa interesante mujer tenía unas tetas voluptuosas, como casi todo el resto de su cuerpo: una fina cintura, caderas suaves y unas piernas torneadas realmente matadoras. Varios de mis compañeros y yo nos habíamos hecho más de una paja pensando en Elsa, la madre de nuestro amigo Gerardo…La tarde que fui a instalar la computadora, Elsa me recibió de entrecasa, vestida solamente con un camisón negro algo transparente, que dejaba traslucir una diminuta tanga que parecía ser de seda negra. Después de saludarla con un beso, sentí que mi verga comenzaba a endurecerse dentro de mis pantalones.Comencé a instalar la ...
     máquina; pero me distraía bastante ver a esa hermosa mujer moverse cerca; jamás la había visto con tan poca ropa.La miraba de reojo pensando en todo lo que le haría si tuviera la oportunidad; pero algo en mi mente reaccionaba llevándome por otro camino, diciéndome que esa mujer era la madre de uno de mis amigos…Cuando terminé de conectar los cables, yo me quedé sentado frente al teclado y Elsa se acercó, quedando de pie a mi lado. De repente algo le llamó la atención en la pantalla y se inclinó hacia mí. Entonces pude ver por el escote del camisón, que sus turgentes tetas estaban sueltas y sus pezones bien erectos. La visión de sus areolas bien oscuras terminó de ponerme la pija más rígida que una barra de acero…Ella seguramente notó mi excitación: yo no podía ocultar el bulto que iba creciendo en mis pantalones. Elsa se inclinó nuevamente para teclear algo y yo no pude resistirlo; tenía que mirar esas tetas de nuevo y lo hice.La verga se me paró tanto que dejé escapar un suave gemido; pero la madre de mi amigo no dijo nada; o se hizo la distraída...En ese momento a ella se le cayó un bolígrafo y me agaché a recogerlo. Al levantarme sin querer rocé sus redondas tetas con mi cara. Me sentí morir de vergüenza y me disculpé con ella; no fuera a pensar que yo era un pajero…Elsa me dijo que no me preocupara; siguió tecleando y yo no pude dejar de mirar sus hermosas tetas, cuyos pezones, seguramente debido al roce, se habían puesto todavía más duros y erectos…Eso me puso a mil y comencé a ...
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