1. De Andrés a Andrea: Historia de mi feminización (I)


    Fecha: 11/04/2019, Categorías: Dominación Autor: andresa, Fuente: RelatosEróticos

    Mi nombre es Andrés. Tengo 28 años, no soy mal parecido, mido 1,75, peso 75 Kg y me mantengo en buena forma. Tengo un buen trabajo, con un horario que me permite salir a visitar a Clientes, estoy casado y tengo un hijo. Gano mucho dinero, recibo muchas comisiones y ello me facilita un tren de vida más que satisfactorio. Además he heredado dinero en metálico de mis padres, fallecidos hace cuatro años en un accidente, además de un apartamento en Marbella y algunas tierras en lugares que se están desarrollando y cuyo precio sube sin parar. Mi situación económica es, por lo tanto, envidiable. Mi matrimonio se volvió rutinario cuando nació nuestro hijo. Al principio lo hacíamos regularmente, pero poco a poco se fue espaciando y poco a pocosimplemente lo hemos ido dejando y casi nunca hacemos el amor. No es una excusa para lo que os voy a contar, pero así están las cosas. Hace unos dos años empecéa visitar a prostitutas. Mi horario laboral me lo permitía y yo disfrutaba haciendo cosas que ni me atrevía a plantear a mi mujer. Descubrí que me gustaban las mujeres activas y cuando no me convencían, simplemente cambiaba. Hasta que conocí a Carla… Era una tía espectacular: Rubia, ojazos, media lo mismo que yo, 1,75, no estaba esquelética, tenía un cuerpazo de escándalo. Practicaba deportes de contacto, estaba en una forma física estupenda y era muy, pero que muy guarra en la cama. Nuestras primeras veces fueron salvajes; ella poco a poco fue tomando la iniciativa y hacíamos de todo lo ...
     inimaginable. Sus felaciones me hacían explotar y cada día salía de su apartamento con ganas de volver.Yo controlaba y me reprimía, de modo que mis visitas solían ser una vez al mes, aunque no por falta de ganas… Al cabo de unos meses, ella era la que tomaba la iniciativa desde el principio y yo me dejaba hacer. En una de esas visitas, me hizo desvestirme y me llevó desnudo de la mano a la habitación, mientras me excitaba a base de mordiscos, besazos casi hasta la garganta, etc. Me propuso atarme a la cama y seguir con un juego salvaje. Caliente como estaba accedí. Ella me esposó a la cabecera de la cama y salió a prepararse. Volvió al cabo de unos minutos, me ató las piernas a las patas de la cama y me enseño un hitachi, con el que comenzó a masturbarme. Cada vez que yo estaba a punto de correrme ella paraba. Me puso a cien y entonces me propuso utilizar un plug en mi trasero. Yo estaba salido del todo y acepté.Me lubricó el año con un sus dedos, introduciéndolos poco a poco untados con el lubricante, y cuando me vio otra vez excitado me introdujo poco a poco el plug, no muy grueso la verdad. Yo disfrutaba como una mala bestia con el mete saca y al cabo de unos minutos me corrí, sin que me tocase el pene. Fue algo inenarrable la sensación. Me desató, charlamos unos minutos de cómo me había ido, me duché y hasta la próxima. Pasado un mes volvimos a quedar. Me dijo que se había cambiado de apartamento, me dio su nueva dirección y allá que fui. Me recibió en un saloncito vestida ...
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