1. Ricas, ricas vacaciones


    Fecha: 15/04/2019, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... era un torrente de alegría juvenil, y que fue animándonos durante todo el viaje, cantando al son de la música, riendo, contando anécdotas y chistes que nos hacían desternillar de risa. En un momento determinado, Julia se sacó las deportivas, y apoyó los pies en el salpicadero, de tal manera que la falda se elevó hasta prácticamente no cubrir nada de su intimidad y ofreciendo de esta manera una magnífica visión de sus piernas y muslos. Apenas podía contener la mirada, que se desviaba continuamente de la carretera para recorrer la tersa piel de tan magníficos jamones, sin dejar de prestar la merecida atención que su exuberante escote merecía. A la tercera o cuarta vez que extravié la mirada sobre Julia, me dijo, entre risas, que dejase de mirar, porque me iba a quedar bizco, o peor aún, nos íbamos a estrellar. Se me subieron un poco los colores, mientras mis acompañantes se reían de mí. Siguiendo la broma, le respondí que si nos estrellábamos no sería culpa mía, sino de ella, que no se podía subir una al coche de un hombre virgen con esas pintas tan provocativas sin pensar que podía provocar una desgracia. Lejos de cortarse, Julia respondió que ya tendría tiempo toda la quincena de hartarme de ella sin poner en peligro la vida de nadie. Esto último lo dijo acompañado de un guiño y una pícara sonrisa que presagiaban buenas oportunidades (a buen entendedor...). Cuando llegamos a Altea la mañana ya estaba bien entrada, por lo que tuvimos el tiempo justo de recoger las llaves del ...
    ... chalet, dejar nuestros trastos de mala manera y buscar algún sitio donde comer. Matamos el hambre en una casa de comidas del casco antiguo, y regresamos a casa para terminar de organizarlo todo, no sin antes pegarnos una merecida siesta, que el madrugón había sido considerable. La casa era espectacular, con una amplia terraza elevada que miraba hacia el mar. A sus pies se extendía una buena extensión de césped, en medio de la que se hallaba la piscina. En la primera planta se encontraba el salón y la cocina, y en la segunda, la suite, equipada con dos camas grandes, su baño privado que incluía un pequeño jacuzzi al lado de una cristalera que se abría al jardín, y las otras dos habitaciones, una con cama grande y otra con dos individuales. Sorteamos las habitaciones, correspondiendo la suite a las dos chicas y la de las dos camas a Carlos y a mí. Carlos me confesó que le había gustado mucho Lorena, pero que eso no quitaba el morbo que Julia le provocaba, y que le encantaría tener la oportunidad de follar con ella. Le respondí que no se preocupase, que si todo transcurría bien, lo pasaríamos de lo lindo los cuatro, y por qué no, quizás todos juntos. Ni Carlos ni yo habíamos participado nunca de una orgía a cuatro, pero ambos estábamos dispuestos a aprovechar la oportunidad si esta se presentaba. Pasamos la tarde en la playa, y disfrutamos de lo lindo bañándonos, jugando y haciendo el tonto. Los juegos en el agua transcurrieron con inocencia, pero eso no evitó que se sucediesen ...
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