1. Mi vecino Germán


    Fecha: 12/05/2019, Categorías: No Consentido Anal Autor: fernandete, Fuente: CuentoRelatos

    ... llegaría casi al amanecer porque no terminaba aún sus deberes. Germán se deslizó silenciosamente a la habitación y me encontró recostada bocabajo, ni siquiera tuve tiempo de ponerme el piyama. Estaba ahí tendida con el vestido un poco subido, se me alcanzaban a ver perfectamente mis redondas nalgas. Tenía mis piernas ligeramente abiertas y el vecino se comenzó a excitar tanto que se desnudó completamente en un parpadeo. Su polla ya estaba tiesa y con la punta humedecida, quería meterla en mi coño que esa noche no llevaba ni un solo vello. Se fue reptando sobre la cama, casi como una serpiente, besando mis pantorrillas, luego mis muslos. Perdida en mi embriaguez reaccioné un poco, atinando a emitir solo un suspiro. El vecino continuó subiendo con su lengua y boca hasta mis nalgas, las besaba y acariciaba. Comencé a medio despertar cuando sentí una lengua haciendo movimientos interesantes en la entrada de mi anito: - Hmmmm amor- ronroneé - Tienes que hacerlo mejor que eso si en verdad quieres que te perdone. Por supuesto pensé que se trataba de mi cónyuge, ni siquiera hacía falta abrir los ojos para cerciorarme. Germán tomó la venda que había puesto junto a una de las almohadas y me la colocó sobre los ojos para asegurarse de que no descubriera el engaño. Enseguida regresó a esmerarse más en sus movimientos de lengua, introdujo de repente un dedo en mi coñito. Solté otro suspiro y mordí ligeramente mi labio inferior. Él seguía en lo suyo, ahora tenía dos dedos en mi coño. ...
    ... Comencé a reaccionar a sus movimientos meneando un poco el trasero de un lado a otro mientras abrías más mis piernas. El hombre aceleró sus movimientos súbitamente, metía y sacaba los dedos de mi conchita a una velocidad asombrosa: ahí llegó mi primer orgasmo. Enseguida que me recuperé un poco le comenté: - Ahhh nene, ya dame tu verguita que me has puesto recaliente! Germán se levantó, enfiló su polla a mi entrada y la comenzó a hundir muy lentamente en mi coño, al tiempo que yo empujaba mi pelvis hacia él como urgida de que entrara toda de una buena vez. - Ohhh papi, qué dura la tienes esta noche y qué gorda la siento, sí que andas inspirado, deeeeli. Las dimensiones de su tranca superaban a la de mi marido, sí que lo noté, aún no sabía que se trataba de otro hombre, así que no le di mayor importancia. Me comenzó a bombear con ritmo y yo me mojaba cada vez más. Sentía mi vagina raramente más sensible, como que se abría más de lo normal - ese vino tinto me hace sentir cosas raras – pensé. Yo le gritaba en esos momentos cosas como: - Dámelo todo nene, así ¡Fóllame! El vecino aceleró sus metidas, se escuchaba como sus bolas chocaban fuertemente contra mis nalgas - Que bien lo haces cariño! Algo tienes hoy que me está encantando como me follas. El hombre se notaba agitado y resoplando, noté cómo se esforzaba en contener su orgasmo y la verdad no deseaba que se terminara tan pronto la diversión. - ¡De correrse ahora nada! ¡Así no te perdonaré lo de esta noche! – le grité con tono ...