1. Una nueva Aurora


    Fecha: 27/05/2019, Categorías: BDSM Sexo Duro Tabú Autor: ibero, Fuente: xHamster

    ... otras muchas se excitaran y seguro que también muchas de ellas te desearán. En cuanto acabes envíame todo ese material. No temas, como siempre pondré especial cuidado en sólo publicar fotos en las que no se vea tu cara o sea imposible el reconocerte. Cuando hayas hecho todo me lo comunicaras por el chat, te daré instrucciones de cómo utilizar las cosas de la lista, como irás hoy debajo de tu ropa sin que nadie lo sepa o bien te enviaré un vídeo con lo que quiero que hagas. Terminó de leer el mensaje y ya estaba húmeda, notaba como su coño iba mojándose y como su braga se empapaba al ir recogiendo ese caliente y espeso flujo.Cuando su imaginación la dejó volver a la realidad y levantó la vista de la pantalla del móvil, apagada ya hacía un rato, vio cómo la miraban sus dos mascotas. Sus dos perros era la única compañía que tenía durante todo el día, gracias a ellos los días eran más soportables. Un día su marido apareció con los dos cachorros, uno en cada mano, tendrían poco más de un mes, al parecer, según contó, los había res**tado de un futuro incierto cuando los recogió estando abandonados en un jardín y esperando a que el servicio municipal se los llevara, sellando así un destino de los que pocos escapaban. De esto hacía un año y medio, al día siguiente los llevó al veterinario para vacunarlos y comprobar que todo estaba correcto. Y aunque la veterinaria les aconsejó castrarlos, su marido se negó en redondo y no quiso hablar más del asunto. El cuidarlos y atenderlos daba ...
    ... algo de sentido a su vida, hacía que se sintiera necesitada y querida. Hablaba con ellos como si fueran los niños que nunca tuvo, los bañaba, les acariciaba devolviendoles todas esas muestras de cariño que recibía de ellos, e incluso soportaba de buena gana los excesos de afecto que de vez en cuando la ofrecían. Atila, grande, musculoso, tranquilo y noble estaba sentado, la miraba a la vez que inclinaba su cabeza de un lado a otro. Y bandido, nervioso, juguetón y que siempre parecía entender lo que pasaba se encontraba de pie, moviendo su cola, mirándola expectante.Esperaban cualquier gesto suyo que les diera pie a abalanzarse sobre ella, erguirse colocando sus patas delanteras sobre su pecho. Tan sólo tuvo que sonreír y hacer un pequeño gesto con la cabeza señalado la puerta de la calle para que ambos saltaran sobre ella de alegría. Al ser el más grande, Atila, se hizo dueño del espacio, se puso de pies colocando sus manos sobre su pecho y comenzó a lamer su cara y su cuello con su gran lengua, para después cuando lo intentaba apartar lamer sus manos y brazos. Bandido se tenía que conformar con sus pies descalzos, a los que mordisqueaba y lamía a partes iguales. Empujada por esas muestras de cariño fue a parar al salón, tropezando con el sofá y quedando sentada en él, quedó rendida por unos minutos al ímpetu de Atila, que ahora tenía las manos entre sus muslos impidiendo que se levantara y así continuar lamiendo con su larga lengua su cara y cuello. Bandido aprovechaba para ...