1. La dependienta me quiso chantajear VI


    Fecha: 09/07/2019, Categorías: Dominación Incesto Autor: sireleo, Fuente: CuentoRelatos

    -Me gustara conocer a ambos, jajajajaja, pero lo que más me va a gustar es ver a los recién casados enculados a la vez, uffffff. Me despedí de Cristina y cogiendo de la correa a mi nueva puta, nos fuimos hacia el coche donde ya nos esperaba Manolo. Una vez en mi casa… Este fue el final del anterior relato, como siempre recomiendo leer los anteriores relatos de esta serie, para conocer y seguir la historia desde el principio. Manolo nos dejo en el portal de mi casa, bueno de mi pequeño apartamento, ya que son 60 metros cuadros, distribuidos entre el salón, el dormitorio, el baño, y la cocina, además tengo la ventaja de que es un bloque de tres plantas, y tres pisos por planta, pero salvo un matrimonio joven y yo, el resto de apartamentos son oficinas, y eso traía consigo que los fines de semana siempre estaba desierto, por lo que al ser ya de noche, la cogi de la cadena y tire de ella hacia el apartamento. Nada más atravesar la puerta del portal, y sin encender la luz, para que desde fuera no nos viera nadie, la hice poner a cuatro patas. -Vamos perra, a cuatro patas, esa será tu nueva forma de andar, desde ahora, mientras yo no te diga lo contrario. Sin decir nada, como una autómata, sin una sola mueca ni expresión, se puso de rodillas primero y luego a cuatro patas. Sinceramente, esa no es la actitud que yo esperaba, porque sabia y se, que ella es sumisa, o mejor dicho como dijo su padre, ESCLAVA, pero aun no sabia porque actuaba así, sin sentimiento, pero no iba a variar ...
    ... mis intenciones, así que tirando de la cadena me dirigí al ascensor. Al llegar a mi apartamento, conforme entre, solté mi chaquetón, mientras ella seguía a cuatro patas. -Levántate perra quitate el abrigo y cuélgalo, -Esther.-Si Señor. -Y acuérdate antes de acostarte de lavar las medias, porque si no mañana tendrás que salir con las piernas al aire, pues no traes mudas perra, y hasta mañana no vas a comprar el resto de tu vestuario. -Esther.-Lo haré Señor, no se preocupe por mí. -Ok, me gusta cuidar de mis perras, no quiero que una de ellas se resfrié, jejejejeje, y ahora ponte de pie, ve a la cocina y prepárame un café con leche, me apetece. -Esther.-No conozco tu… perdón, su casa. -Sígueme perra. Eche andar, y sin mirar atrás, sabia que ella se había puesto a andar a cuatro patas, y fui enseñando, lo poco que había que enseñar, le indique por encima donde estaba todo en la cocina, le enseñe también el baño, que a mi me encanta, pues aunque no es muy grande, si tiene una ducha muy amplia, y aislada, te puedes duchar, secar y vestir, sin salir de la ducha, pues tienes sitio de sobra para todo. Una vez enseñado el apartamento, me senté en mi sofá y me puse a ver la tele, mientras ella me preparaba el café, aunque por la hora que era, más bien habría que cenar, pero me apetecía verla en la cocina, pues la cena tendríamos que pedirla. -Perra, antes de seguir quitate la falda y la blusa, y esos zapatos tan horribles, prefiero que estés descalza. -Esther.-Si Amo, ahora mismo. Y ...
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