1. Ricardo, su primera vez con una travesti


    Fecha: 10/07/2019, Categorías: Anal Sexo Duro Transexuales Autor: azazel1976, Fuente: xHamster

    ... si fuera un helado. Lo envolví con mi boca, sin intentar meterla. Dejó escapar un gemido. Hice resbalar mis labios por su tronco, llegando hasta los huevos, gordos y duros, para luego volver a subir. Estaba fascinada con su virilidad. Bajé de nuevo y lamí sus huevos, a lo que él respondió con un gemido más alto. No conozco a ningún tío que no reaccione así. Pasé entonces a intentar metérmela en la boca. El enorme capullo costaba de tragar, pero pude con él. El resto de la polla no. Sólo entraba hasta la mitad, pero no era problema para su disfrute. Por sus ruidos noté que en el gran glande se concentraba más su placer, así que me dediqué a él un buen rato sin prisas. Sin ninguna prisa.Temía que se corriera rápidamente, pero también parecía tener buen aguante. Disfruté como una loca de la mamada, mientras mi pequeña pollita, que parecía ridícula a su lado, ya estaba erecta. Ricardo estaba muy excitado. Me separó de su miembro con dulzura y con un hilo de voz me dijo que fuéramos a la cama. Acepté y le cogí de la mano, dejándome guiar hasta su habitación. Allí, junto a la cama, había una butaca de estilo victoriano sin brazos. Se sentó en ella y me hizo ademán para que me sentara encima. Con la excitación ni pensé en el lubricante ni en el preservativo. Sólo hice lo que me pedía. Con manos torpes intentó meterla y empecé a notar su presión al lado de mi agujero. Le aparté las manos con delicadeza y pasé a clavármela yo misma. La presión se intensificó y solté un gritito de ...
    ... dolor. Era como si se hubiera rasgado algo. El dolor se intensificó y le dije que parara. Tras unos segundos pasó y entonces él me dijo que me estirara en la cama. Sacó un bote del cajón de la mesilla de noche y lo dejó a mi lado. Se puso encima de mí y empezó a besarme en la boca, fue bajando por mis pechos, por encima del vestido, llegó a mi ombligo y entonces subió el vestido. Apartó el hilillo del tanga y subió mis piernas, aguantándolas en la parte posterior de las rodillas con sus manos. Empezó a lamerme el culo, haciéndome gemir ahora. Su lengua pasaba arriba y abajo, jugueteando en algunos momentos de pausa en mi agujero. Tras un par de minutos, abrió el bote y puso lubricante en mi ano y en su capullo, que palpitaba de emoción.─Relájate, cariño ─me susurró.Ansiaba tenerle dentro. Su glande empezó a abrirse paso, despacio, con ternura… Ni rastro del dolor. Sólo un tremendo placer de sentirme penetrada por un miembro tan grande. Empezó a moverse despacio, dejando caer su pesado cuerpo sobre el mío y besándome mientras daba cortas embestidas. Nos mirábamos a los ojos. Por primera vez estaba haciendo el amor. Me sentía una mujer de verdad. Su mujer. Empezó a moverse más rápido, lo que arrancó mis gritos de placer. Él se reía al escucharlos.─¿Te importa? ─le pregunté.─No, me excita saber que te gusta.─¿Y los vecinos?─¡A la mierda los vecinos! Tú disfruta.Y disfruté, ¡vaya si disfruté! Me estuvo haciendo el amor en la postura del misionero durante más de un cuarto de hora. Me ...