1. La reeducación de Areana (18)


    Fecha: 26/07/2019, Categorías: Dominación Lesbianas Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    -Señora, déjeme contarle algo. –pidió Milena con tono ansioso. -Adelante, contame. –autorizó Amalia y entonces la joven le comentó respecto de Lucía y su deseo de ser el Ama de Areana en la escuela, para esclavizarla en complicidad con otras dos chicas. Amalia pareció considerar el asunto y finalmente dijo: -Mmmmhhh, me resulta interesante. ¿Es atractiva la niña? -Muy. -Arreglame una reunión con ella mañana a las seis de la tarde acá en mi casa. -Ok, señora, llamo a Lucía y enseguida le confirmo a usted. Ah, otra cosa… -Sí, decime. -Hay una señora que vino hoy por las putas que me quiere tener a mí, ¿puedo? -Te dije que estás autorizada a arreglarte con las visitas, Milena. -Sí, ya lo sé, señora, pero… es que… que me excita sentirme sometida a su autoridad y por eso le pido permiso… Del otro lado se oyó la risa complacida de Amalia. -Muy bien, puta servil… ¡Muy bien!, claro que te autorizo a que te arregles con esa señora. Bueno, ya sabés, combiná con esa nena mañana a las seis de la tarde acá. Terminada la comunicación Milena llamó inmediatamente a Lucía. -Hola, Lu, soy Milena, ponete contenta, la señora quiere conocerte. Te espera mañana a las seis de la tarde. Anotá su dirección. -¡Ay! ¡¿en serio?! -Sí, tonta, dale, anotá. -Ya lo tengo. Mañana a las seis estoy ahí. Le cuento mis planes con esa trola, ¿no? -Claro. -Deseame suerte. -La vas a tener. -Beso. -¿Dónde? –bromeó Milena. -Donde vos quieras. –se prendió la chica -Acabás de besarme la concha… -¡Ay, qué rico! –y ambas ...
    ... cortaron la comunicación entre risas algo nerviosas. Al día siguiente, a las seis de la tarde, Lucía era recibida por Marisa para su reunión con Amalia. Ya en el living la asistente le indicó el sofá y le dijo: -Sentate ahí. La señora ya viene. –para después salir del living. Unos minutos después, cuando la chica comenzaba a impacientarse, apareció la dueña de casa con el propósito de calibrar a la aspirante de hacerse cargo de Areana en la escuela. -Hola, pichona. –la saludó y avanzó después hacia la chica, lentamente, como era su costumbre, desplegando toda la majestuosidad de su porte. Lucía un vestido negro de tela liviana, suelto y con ciertas transparencias y zapatos de taco alto. Lucía estaba impresionada y sólo atinó a balbucear lo que pareció ser un saludo cuando Amalia le dio las buenas tardes y se sentó después junto a ella. Se deleitó un momento, sin disimulo, con la belleza adolescente de la chica, que lucía un breve short de jean celeste y una remerita blanca, sin mangas. Amalia recorrió su figura con una lenta mirada que comenzó en el rostro y se deslizó después por ambos hombros, el pecho, el vientre, ese muslo derecho cruzado sobre el otro, las tibias y finalmente las zapatillas azules sin medias. Lucía sintió que sus mejillas ardían. Nunca nadie la había mirado como acababa de mirarla esa desconocida de la cual emanaba un notorio aire de autoridad. -Muy bien, querida, hablemos de tu plan para Areanita. –dijo finalmente Amalia reclinándose de costado sobre el ...
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