1. pagando una costosa apuesta


    Fecha: 27/07/2019, Categorías: Zoofilia Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    ... ella rió socarrona y se resistió un poco, yo insistí como parte de un juego pesado… la vi dudar… “¿realmente está pensando en hacerlo??” pensé yo, así que decidí aprovechar su vacilo e insistir con un poco más de firmeza, ella siguió resistiéndose con cada vez menos fuerza argumentando tonterías: “si quieres te la chupo a ti…”, me negué, debo decirlo, ella siempre me la chupaba y aunque me encantaba como me lo hacía la verdad no era algo novedoso, realmente deseaba y necesitaba ver zoofilia en vivo y en directo y no iba a dejar escapar esa oportunidad tan fácil, ya no sonreía: “¿pero cómo se la voy a chupar a un perro callejero y mugroso?” protestaba ella, “no está mugroso, pudiste verlo de cerca y no es callejero, seguro es de algún vecino…” le dije yo, “¿y si me pega algún parasito o enfermedad?” decía ella, “yo te pago el medico, los estudios, las medicinas, los análisis y todo lo que haya que hacer” le contesté… Después de media hora de insistir en un estira y afloja, mas caliente que con buen criterio le prometí que si lo hacía igual le regalaba mi carro, ante esa absurda promesa de mi parte soltó un resoplido y accedió: “bueno… venga… trae al maldito perro y acabemos con esto de una vez, porque no me vas a dejar de fregar hasta que lo haga… pero quiero las llaves y el tarjetón terminando”, como un suspiro me levanté del sillón y le abrí la puerta del patio al animal dejándolo entrar a la casa, ni tardo ni perezoso el perro se acercó directamente a Grimaldi y ésta ...
    ... comenzó a acariciarlo en su cabeza, el perro le correspondió juguetonamente, lucía inquieto y ansioso, jadeaba fuertemente… “¿y ahora que hago?” me dijo ella, la verdad es que yo tampoco sabía gran cosa, afortunadamente el perro convivía con humanos y no le eran extraños los juegos y caricias, y todos los perros incluyendo los inexpertos se tumban boca arriba por instinto, imagino que para que les rasquen la panza… Grimaldi recuperó su socarrona sonrisa y me dijo firmemente: “bien, si lo hago no quiero que me vayas a grabar…”, yo estaba tan caliente por lo que iba a suceder que en ese momento no me importó (después lo lamenté y mucho) y accedí, me pidió que le entregara mi celular, yo solo tenía prisa por verla chupar y no protesté gran cosa, entendí que no tenía opción si quería que ella cumpliera su apuesta y se lo di (lo siento, no tenía preparada ninguna otra cámara en ningún otro lado) y me hizo una extraña advertencia: “… y no me vayas a tocar…”, le pregunte la razón: “solo no quiero que me toques… nada…” me contestó ella en un tono que no dejaba lugar a dudas, no le di gran importancia y acepté, al fin le dije que empezara a acariciarle el bulto, el perro hizo ademán de levantarse, no lo iba a permitir y me acerqué al perro y comencé a acariciarle su cabeza en un intento de tranquilizarlo: “acaríciale la panza y baja a su pija poco a poco…”, ella obedeció ya sin sonreír, aquello le había interesado inesperadamente y ahora se veía concentrada, por fortuna el perro ya estaba ...
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