1. Lo que hubiera sido (Tercera y penúltima parte)


    Fecha: 09/08/2019, Categorías: Infidelidad BDSM Autor: Cold_P, Fuente: CuentoRelatos

    ... me exigiera más y que estuviera dispuesta a todo, me enamoraban aún más, si cabe, de ella. Pero hay ocasiones en que el cuerpo no responde como uno quisiera. Y en ese instante, aunque hubiera querido con todas mis fuerzas disponer de una pastilla azul y darle verga hasta que se cansara, no podía hacer nada. Eran ya las dos de la mañana y, pese a estar acostados, ambos no estábamos en condiciones de salir, pues el alcohol imperaba en nuestros cuerpos. -Elena, en serio, sabes que, si mi cuerpo respondiera, te tendría empalada todo el tiempo –le dije honestamente– pero no creo que se me vuelva a parar -¿Y si te la chupo? –fue más un aviso que una pregunta, porque de inmediato engulló mi disminuido miembro aun cubierto de sus jugos en un intento de despertarlo. Yo mismo quería que creciera, pero dudaba que sucediera. Cinco minutos después, logré una semi-erección que le bastó para poder cabalgarme unos diez minutos y que maltratara un poco más sus tetas. Ella tuvo un pequeño orgasmo y yo, le alcancé a soltar los míseros chorros que produjeron mis ya exprimidos huevos. Cuando hubo terminado aquello, se quedó sobre mí. -Te amo –me soltó poco después de que se normalizara su respiración. -Yo también te amo mujer –respondí con evidente cansancio. Estaba quedándome dormido– Disculpa que no te dé para más… ya no soy el semental que solía ser antes… -¿Cuándo me ha importado eso? –me preguntó un tanto ofendida. -Eso siempre importa –repuse. -Para mí no –atajó, levantó su semblante y me ...
    ... miró a los ojos con amor y paz– A mí lo que me importa es que estemos juntos. -Eso me dices ahorita –contesté con recelo– Pero, ¿qué va a pasar cuando me haga viejito y no pueda seguirte el ritmo? -Eso no me molestaría. Lo que me importa es que estemos juntos, nada más –me lanzó una mirada comprensiva y después sonrió con picardía– y si no, ya tengo tu permiso de irme a buscar otras vergas, ¿Qué no? -Elena… -solté en tono de advertencia, aunque no muy convincente -No se te olvide que tú fuiste quien me pidió eso –me recordó con amor y lujuria. Se acomodó a un lado de mi sin dejar de abrazarme. Me acariciaba la nuca y la cabeza, lo cual propiciaba que mis ojos se cerrasen. Pasados unos minutos, en los que yo ya estaba más cerca de Morfeo que de ella, agregó:– ¿En serio quieres pasar toda tu vida a mi lado? -¿Qué no es eso lo que acabamos de jurar públicamente? –respondí un poco adormilado y con voz pastosa -Aun no me cae el veinte –noté como se acomodaba para dormir, aunque la percibía muy despierta aún– Siento que es como un sueño y que en cualquier momento voy a despertar… –dijo un tanto para sí y otro para mi -No te preocupes –intenté tranquilizarla– sólo te dejaría si Emma Watson o Rachel McAdams me hacen una propuesta… -Ya quisieras –soltó con sorna. Yo reí porque tenía toda la razón: ya quisiera yo, pero cada quien tiene sus “sueños wajiros” (término que se usa en México para expresar un imposible). No recuerdo en qué momento me perdí, pero desperté a eso de las 9 de la ...
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