1. Conociendo al señor Manuel IV


    Fecha: 24/08/2019, Categorías: Sexo con Maduras Autor: dbeni72, Fuente: xHamster

    Su polla latía, y antes de que acabara de latir, me cambié de postura, girándome, apoyando mi nalgas sobre su pecho, y me agaché para saborear sus últimas gotas de semen saliendo. Estaba descontrolada. Sin darme cuenta estaba acercando mi raja su cara, pero el señor no hacía nada.- Por favor, lama mi sexo.- Le dije sacando su enorme miembro de mi boca.Torpemente su lengua tocaba mi sexo, y con la calentura que tenía, viendo lo inexperto que era, comencé a frotar mi clítoris contra su barbilla afeitada, explotando rápidamente, y dejando su cara húmeda. Me quité de encima suyo, y me dejé caer a su lado, mientras mi mano seguía acariciando ese pene que entraba en reposo.El señor Manuel cayó dormido, y yo aproveché para irme a lavar un poco sin hacer ruido. Le apagué la luz, y me fui a mi cama para intentar dormir más fresca.De repente unos besos me despertaron.- Cariño, veo que lo habéis pasado fenomenal esta noche. Al pasar he visto a nuestro vecino desnudo durmiendo.- Me dijo José susurrándome al oído.Abrí los ojos con mucho sueño poco a poco, y ahí estaba mi marido ya desnudo junto a mí.- Buenos días, mi amor.- Dije con tono soñoliento.- Tengo un capricho, María.- Mmmmm... dime...- No quiero que me cuentes lo que ha pasado, quiero que me lo hagas.- Me dijo con una voz dulce y tierna, mientras acariciaba mi cuerpo.Mi cuerpo reaccionó con una rápida calentura al escuchar esas palabras, que hicieron que fuera paso a paso con lo que sucedió aquella noche.Aceleré mi ritmo como ...
     yo sabía, y José no aguantaba más. Cuando vi que se iba a correr, salté más alto para que su polla se saliera.- Pero qué haces, nooo, no la saques...Según noté sus primera gotas sobre mis nalgas, me giré en posición 69, y agarrándosela, saboreé la última parte de su corrida.- Ahora quiero que me lamas el sexo.José , sin pensárselo, comenzó a lamerme con maestría, a la vez que subió lamiendo también el semen suyo que había en mis nalgas. Eso me volvió loca, y al sentir su lengua de nuevo en mi clítoris, exploté jadeando sin parar.Me incorporé y me tumbé junto a José.- Esto fue lo que pasó, pero sin tu maestría en el sexo oral.- Y nos unimos en un cálido y delicioso beso.Rápidamente, mi marido cayó dormido como un angelito, y yo le bajé suavemente la persiana, y salí de la habitación sin hacer ruido camino de la cocina para beber agua, y luego darme una ducha.Al pasar por delante de la habitación del señor Manuel, me asomé con sigilo, y vi en la penumbra de la claridad que entraba por las rendijas de su habitación, su cuerpo desnudo tumbado en la cama, con su gran polla erecta, y su mano agarrándola. Estaba claro que mis gemidos le había despertado, provocando ese efecto de calentura en él.No se había percatado de que miraba a escondidas, y la escena me estaba calentado de nuevo. Aguanté poco viendo esa escena, y antes de que acabara su trabajito, hice un ruido con mi pie sobre el parquet. El señor Manuel, de un rápido gesto, se tapó con la sábana, momento que yo aproveché para ...
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