1. Las tangas de la becaria


    Fecha: 15/11/2017, Categorías: Fetichismo Autor: karlos7772, Fuente: CuentoRelatos

    Ella tiene 33 años, de piel morena, cabello lacio, ojos cafés, cuerpo delgado, senos pequeños y piernas largas, tal vez nada fuera de lo normal, sin embargo, tiene algo que me excita enormemente. Ella llego a mi oficina como becaria como algunas otras chicas a lo largo de mi vida laboral, normalmente no me llaman la atención como Fátima, al principio lo que más me gustaba de ella eran sus jeans ajustados, de esos que te dejen ver perfectamente sus nalgas, y para un fetichista como yo lo primero que viene a la mente es que tipo de ropa interior usara, tal vez por esa inquietud fui acercándome cada vez más a ella, hasta el grado de hacernos muy buenos amigos, yo sabía que ella era una mujer casada e incluso tenía un par de hijos, y para ser sinceros la única vez que sutilmente le insinué algo ella no me siguió el juego. A pesar de eso seguimos llevándonos cada vez mejor, al grado que comenzamos a platicar de nuestras rutinas diarias, para ser sinceros me importaba poco su vida, sin embargo yo sabía que eso me daría puntos para seguir intentado tener sexo con ella, hasta que un día en una de esas platicas ella me comento que casi a diario usaba tangas y en su mayoría de encaje, en ese momento sentí una tremenda erección e incluso supe que mi pene ya estaba lubricado, ella seguía hablando de otras cosas y yo lo único que podía pensar era que tipo de tanga tendría puesta en ese momento. Desde aquel día nada fue igual, Fátima se convirtió en mi ayudante preferida, incluso coloque ...
     su escritorio en mi privado inventando algún buen pretexto para que no se negara, por supuesto mi única intención era poder ver sus hermosas nalgas apretadas en esos pantalones ajustados, una de mis técnicas preferidas era tirar al suelo algo para que ella lo levantara y mirar su espalda baja cuando se agachaba para intentar ver su tanga saliendo por encima del pantalón, algunas veces sobre todo cuando usaba pantalones sin bolsas traseras y observando con mucha atención pude distinguir las marcas de la tanga, en otras ocasiones solía pararme atrás de su silla lo cual me permitía ver por encima de su escote y pude darme cuenta de que sus brasieres favoritos eran de encaje y color negro, lo cual me excitaba demasiado al grado de tener que masturbarme en el baño. Las tangas de Fátima se convirtieron en mi obsesión, como todo buen fetichista a diario solo podía imaginarme entrando a su casa, hurgando en su ropa sucia y encontrar el paraíso entre tangas y brasieres, incluso recuerdo muchas veces haber tenido sexo en mi escritorio con mi novia imaginándome que eran los jugos de Fátima los que inundaban mi boca y su vagina que la llenaba de semen por supuesto sin quitarle la tanga. Cierto día Fátima me solicito permiso para recorrer su horario de trabajo una hora, yo no tenía problema al respecto sin embargo al preguntarle el porqué, me comento que tenía planeado asistir al gym que estaba cerca y después venir a la oficina, por supuesto le concedí el permiso y así sucedió, durante la ...
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