1. Soy nueva en el vecindario y he hecho buenos amigos


    Fecha: 19/11/2017, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Aldebaran, Fuente: CuentoRelatos

    Soy Ana y acabo de mudarme a mi nueva casa. Es un pequeño edificio de 4 plantas, con solo una puerta por piso. Yo voy a vivir en el segundo. En el primero vive Luis, un joven músico. En el tercero una pareja de ancianos, José y Antonia. Y por último en el cuarto, una pareja de chicas, Belén y Silvia. El primer contacto con mis nuevos vecinos ha sido bueno, ya que todos son buena gente. Luis esta siempre con su música, pero es muy agradable. José y Antonia son una pareja muy simpática, el día que llegué, incluso me invitaron a tomar algo en su casa, y Belén y Silvia pensaban apuntarse en quedar con nosotros, ya que yo el primer día no tenía tiempo de quedar con José y Antonia. Hemos decidido que quedaremos el próximo sábado. Llegó el sábado y me dispuse a bajar. Toqué el timbre del segundo piso y me abrió Antonia. Ya estaban dentro Luis, Belén y Silvia. Tras las presentaciones por segunda vez, me senté y empezamos a charlar. La tarde transcurrió rápido. Dieron las 9 y yo estaba cansada, con lo que me dispuse a retirarme. Luis, Belén y Silvia ya se habían ido, y yo era la última, por lo que decidí ayudar a Antonia a recoger las cosas. Estaba llevando unos platos a la cocina, para ayudarles a fregarlos, cuando noté que José chocaba conmigo, con mi culo para ser exactos, pero no le di importancia. Ayudé a Antonia a terminar de secar los platos y me despedí de ellos. La velada había sido magnifica. Al día siguiente no tenía nada que hacer, era domingo claro, y tras hacer la ...
    ... digestión, me bajé a la piscina. Luis estaba ya en el agua nadando un poco, mientras Belén y Silvia tomaban el sol. Vi desde su ventana a José recogiendo la mesa y también vi cómo se quedaba mirándome desde arriba. Pero entonces no pensé en nada malo. Salí del agua y me tumbé a tomar el sol, cuando, entornando los ojos, me di cuenta de algo extraño. Notaba como un movimiento raro que hacía José. Me miraba y al mismo tiempo, parecía como si temblara. Inocente de mí, no me di cuenta al principio de que se estaba tocando. Si, se estaba haciendo una paja mirándome. Su mujer no debía de estar en casa, no sé. Entonces empezó como a convulsionarse y algo saltó a la ventana. Era su semen. El tío guarro acababa de correrse. Se agachó y se levantó con un papel, que parecía de cocina y comenzó a limpiar la mancha. Como no salía bien del todo, terminó de limpiarla con limpiacristales. Yo sonreí un poco y le saludé. Ese fue mi error. Ya de vuelta en casa, decidí echarme la siesta, y no llevaba ni diez minutos acostada, cuando sonó el teléfono. -Ana, soy José. ¿Podrías subir un momento? Es que estoy solo y no sé cómo preparar el guiso que ha hecho mi mujer. Se ha ido con sus amigas y pensé que volvería pronto. Es que casi no se ni encender el gas. -No, lo siento. Te he visto antes en la ventana y ahora no me apetece subir. -No pienses que soy un guarro. Es que hace mucho que no lo hacemos mi mujer y yo, y necesitaba aliviarme. -Pues haber cogido una revista y haberlo hecho con una foto de una ...
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