1. Me encajé en el campo y me cogieron (1)


    Fecha: 21/09/2019, Categorías: Transexuales Tus Relatos Autor: taquitosaltos, Fuente: RelatosEroticos-Gratis

    Soy un chico de Argentina de 22 años. Desde niño me gustó usar zapatos de mujer de tacos altos. Muchas veces los acompañaba con minifaldas y medias de nylon. A los 17 había aprendido a conducir y me gustaba salir con el auto de mi mamá a dar unas vueltas vestido de mujer. 
    Un fin de semana fuimos al campo con mi madre y ella tuvo que volverse el mismo día por razones laborales. Yo quedé solo en la quinta por un par de días. Lo primero que hice cuando quedé solo, fue ir a mi escondite en el galpón y retirar mi maleta con prendas y zapatos de mujer. Ese día me la pasé vestido de mina. Al otro día se me ocurrió lgo un tanto mas peligroso.
    Despues de almorzar decidí ir a dar una vuelta en el auto de mamá, por el campo, y vestido como a mi me gustaba. Me puse un sueter color salmón, una pollerita de jean bien cortita, medias negras transparentes y unos zapatos clásicos rojos de altísimos tacos aguja. 
    Mamá se había ido con la 4x4, así que tomé el auto y salí a dar un paseo. Lo disfrutaba a pleno. Veía mis piernas enfundadas en nylon y mis pies moviendose en los pedales con esos tacos divinos y me excitaba a full. Y de pronto todo se complicó.
    Me metí por un camino bastante barroso y comenzaron a patinar bastante las ruedas. Para colmo el auto era de tracción trasera.  Me asusté y decidí volver. Vi una entrada con césped y me dispuse a meterme marcha atrás para dar vuelta.. Pero cuando lo hice me encajé. Bajo el césped había barro y al poner primera las ruedas patinaban y se ...
     hundían. Probé nuevamente, y no había caso. Estaba encajado. Me sentí aterrorizado. No podía estar pasando eso.  Encajado y vestido de mujer. 
    Bajé del auto temblando, para estudiar la situación. Maldije haberme puesto tacos altos. Se me enterraban los tacos y me hacían salir los zapatos a cada paso.  Con desesperación, vi que como estaba encajado no iba a poder salir. 
    En eso escucho una voz a mis espaldas y quedé petrificado. La voz dijo,: -¿Que te pasó, muchachito'.  - Me quedé encajado, señor. -contesté yo. Era un tipo de unos 50 años, canoso, bastante fornido y alto. Vestía una camisa a cuadros, vaquero y botas de goma. ¡Y se había dado cuenta que yo era varoncito!. Me quería morir. El me dijo que me iba a ayudar. 
    De repente, como para empeorar las cosas, se largó un fuerte aguacero. M edijo que subiera al auto y le abriera la puerta del lado del acompañante. Yo me senté y comencé a sollozar. El dijo: No llorés. Cuando pare de llover voy a buscar el tractor y te saco. Tranquilizate, nene. O debo decirte nenita. -terminó diciendo mientras comenzó a acariciarme una pierna.
    Un escalofrio recorrió todo mi ser.  No sabía que hacer. El me dijo que me quedara tranquilo, que en un rato estría camino a casa, pero mientras tanto podíamos aprovechar a pasar un buen momento. Comenzó a besarme en el cuello y a acariciarme las piernas y cola. Yo nunca había estado con un hombre, pero no me resultaba desagradable. Además si lo rechazaba, podían pasar dos cosas. que me tomara por la ...
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