1. Otro negrito en Cartagena


    Fecha: 28/11/2019, Categorías: Gays Tus Relatos Autor: Manu, Fuente: RelatosEroticos-Gratis

    Otra vez, desde dos días, me encontraba en Cartagena, esa preciosa ciudad del Caribe, donde hé vivido inolvidables aventuras sexuales. La más impactante, sin ninguna duda, fué mi encuentro con un chico negro adolescente, que se reveló ser un excepcional amante. Tengo siempre presente en mi memoria el recuerdo de su cogida, de noche, en el mar ! El negrito, de pié en el agua, me ensartó su grueso miembro, cogiendome empalado en su verga, mis piernas apoyadas en su cintura. En esa posición, me dió, por mínimo media hora, sin cansarse, yo gemiendo de placer, y el mordiendome los pezones y los labios. Fué de verdad una noche inolvidable !
    
    Hoy, en aquella tarde de mi segunda estancia en Cartagena, otra vez m'encontraba en la playa de Bocagrande, mirando la puesta de sol. Los últimos bañistas habían todos abandonado la playa. Con el torso desnudo sentía la brisa del mar endureciendo ricamente mis pezones, y, con las piernas abiertas, el viento acariciaba también mi pene, mis huevos, mi cola. Que rico !
    
    A los lejos alguién se acercaba, en la soledad del lugar. Mi excitación crecía debido al recuerdo de mi primera aventura, y también por el roce de la brisa. Era un joven moreno, de aproximadamente 16 o 17 años, con cuerpo marcado, piernas fuertes, y unos ricos labios... Me sorprendí a mi mismo de mirar tan fijamente y descaradamente aquel muchacho. Por cierto ese joven macho me atraía. Quizás por el delicioso recuerdo del otro muchacho negro, con quién disfruté tanto el sexo ...
     en esta misma playa !... Para mi sorpresa, el se acercó a hablar, me contó que era Cartagenero, trabajaba como ayudante en una carpintería. Después del trabajo solía venir aquí, a bañarse con amigos o solo. Me propuse de quedarse y charlar un rato conmigo, si no me molestaba. Me contó que vivía en casa de sus padres, y que se encontraba solo por varios días. Me invitó a su casa a tomar algo, y que después me acompañaría a mi hotel. Lo que acepté sin problema alguno : parecía una buena persona, además era un chavo guapísimo, con un cuerpo espectacular. Porque no ir entonces ?
    
    Salimos de la playa y, en la avenida detrás, llegamos al estacionamiento. Me señaló su moto. "Vamos !", me dijo "Te gustaría manejarla ?" A lo que respondí que sí. Me sente delante y el lo hizo muy pegado a mi. Al principio, sentir su cuerpo, y sobretodo su pene, tan pegado a mi cola me pareció extraño y a la vez me puso nervioso. De todas formas, encendí la moto y comenzamos a recorrer el camino a su casa. El me guiaba. Sentía el soplo de su respiración en mi nuca. Cuanto más nos adelantabamos de su barrio, más sentía como su pene había crecido. La erección era notable, lo que me calentaba... Sentía su pene apoyado contra mi cola... mi miembro también ahora estaba erecto. Me gustaba mucho el contacto de sus piernas velludas rozando las mías, su pecho, con sus tetillas endurecidas, apoyado en mi espalda. Pasadas algunas cuadras, el se tomó de mi, a la altura de mi ombligo, y de tanto en tanto levantaba ...
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