1. El albañil marroqui. (Tercera parte)


    Fecha: 24/03/2020, Categorías: Gays Tus Relatos Autor: Manu, Fuente: RelatosEroticos-Gratis

    ... profundamente con sus dedos. Esa sensación de sentir sus dedazos juguetear con mis partes más privadas, hizo que me moría de ganas que su pollón, y no sus dedos, me partiera en dos. Así que decidí ser yo el que guiara el joven en mi penetración. Coloqué su glande en contacto con mi ano. Mi polla iba a explotar, y Mehdi la tenía justo delante. Ni él ni yo podiamos más, así que entre pequeños dolores iniciales (a pesar de la dilatación que su hermano mi amante me había practicado), el consiguió introducir su glande y parte de su tronco ! UFFFF !! El dolor rapidament se iba convirtiendo en placer, y era todo un gustazo ver que en algunos segundos yo tenía ya media polla (si, esa polla enorme, de toro, del joven berber !) dentro de mi culito !!!...
    
    Mi joven amante, gracias a la felxibilidad de su edad, tiró de mi, pecho con pecho, boca con boca, y dió la vuelta a la tortilla... En un momento me tenía en la postura del misionero, con lo cual ahora controlaba la penetración del todo, y podía follarme a su antojo. Menos mal que mi culo ya estaba más que dilatado, por las folladas de su hermano, porque de empezar así, con un rabo de ese tamaño, creo que no hubiera resistido...
    
    Estuvimos un rato así. Salía y entraba de mi, restregando sus abdominales bien marcados contra mi polla tiesa. Tenía sus fuertes brazos sobre mis hombros y seguía follandome bien duro, mientras me besaba. Los besos y morreos eran la única manera de contener los continuos jadeos que Mehdi y yo no ...
    ... parábamos de soltar.
    - "Te gusta ? La sientes mi verga en tu culo ?.... M'encanta tu culito,... bien estrecho !..."
    "Estrecho", no es cierto,  pero no contesté, para no trastornar ese momento divino de gozo que me ofrecía mi magnífico macho berber. Y pasó lo que tenía que pasar : Mehdi me avisó que se iba a correr, y yo le dije que siguiera follandome, que él era mi hombre, mi querido amante, y que quería su semen dentro de mi. Y así fue. Un chorro gigantesco de lefa (o así lo sentí yo) inundó mi interior, tanto que cuando me sacó la polla, un chorro enorme de leche manchò las sábanas...
    
    Yo estaba loquito de placer y vicio, no podía más, iba a correrme en breve, y así se lo hice saber. Mehdi, ni corto ni perezoso, empezó a comer mi polla. Estaba claro que él también quería sentir el sabor de la leche caliente en su boca. Y enseguida mi polla descargó chorros y chorros de esperma, que mi joven amante tragó como si fuera la más exquisita de las bebidas. Nunca Hacem se habia tragado mi semen, ni siquiera me ha comido la verga...
    
    Había sido la hostia. Fuimos a ducharnos. Ya los dos de pie, nos besamos, pudiendo sentir en mi boca el sabor de mi propia leche. Estábamos muertos, pero nos encontrábamos el uno frente al otro, y empezaron las bromas y jugueteos con el agua caliente y el jabón. Cayeron otro par de mamadas. Era tal el vicio y las ganas de poseernos de Mehdi y mias que nos habiamos convertido en unos viciosos que no se cansaban de hacer sexo. Tras lavarnos en condiciones, ...