1. Ayudando a Mamá (2)


    Fecha: 29/11/2017, Categorías: Incesto Autor: nokomi, Fuente: RelatosEróticos

    ... la verga completamente parada – supongo que tendré que acostumbrarme a eso – dijo con una sonrisa, refiriéndose a mi erección. Al día siguiente acompañé a mi madre a hacer las compras, me alegraba mucho que nos lleváramos tan bien otra vez. Ella estaba preciosa, se había puesto una calza negra que le marcaba muy bien la figura y una remera roja, que si bien no era escotada, hacía que sus pechos resaltaran bastante. Fuimos hasta la verdulería del barrio, era temprano por la tarde así que no había clientes, sólo el propietario. Un tipo morocho de contextura gruesa y cabeza cuadrada y pelitos como cepillo. Se llamaba Daniel, era un tipo muy simpático y no tendría más de 33 años. En cuanto vio a mi madre entrar a su negocio se puso de pie de un salto. Quedó hipnotizado por la figura de la mujer, ni siquiera reparó en mi presencia. - Buenas tardes Graciela ¿qué puedo ofrecerle? – preguntó con una sonrisa cordial. Mi madre comenzó a pedir algunas frutas, ella amaba la comida natural. El verdulero se apresuraba por cumplir con las órdenes de semejante mujer y no paraba de hacer comentarios sobre lo buena que era su mercadería. En un momento mi madre se acercó a un cajón lleno de tomates y comenzó a mirarlos de cerca, el tipo quedó petrificado mirándole la cola bien marcada en la tela negra. En cuanto notó que yo lo estaba mirando con una sonrisa me dijo en voz baja: - Tu mamita me tiene loco, un día de estos se me va a ir la mano. - A que no te animás – lo desafié. Me miró ...
    ... sorprendido. - Si me animo, pero no la quiero ofender… ¿y si se enoja? - Te apuesto a que no te animás a arrimarla siquiera… si se enoja le digo que fue idea mía y si ganás, el premio te lo va a dar ella. Daniel titubeó durante unos segundos mientras cerraba una bolsa llena de papas. En ese momento se decidió. Dejó los tubérculos sobre el mostrador y se acercó a mi madre por detrás. Escuché que le decía que todos los tomates estaban frescos y eran de primera calidad mientras acercaba su bulto a esa colita redonda. En cuanto hubo contacto mi madre me miró de reojo por un segundo y yo le sonreí. Hizo una pregunta sobre un par de tomates que tenía en las manos y el verdulero ganó confianza. Primera prueba superada, la mujer no se había enojado. Mientras respondía decidió ser más audaz y acarició suavemente el muslo izquierdo de mi madre. Ella se inclinó hacia adelante dejando los tomates en su sitio. Pude ver como Daniel tenía la verga parada dentro del pantalón y se pegaba mucho contra la conchita de mi madre, la agarró de la cintura y la arrimó con ímpetu. Me dio mucho morbo ver como esa vulva se hinchaba ante la presión. En ese momento miré hacia la calle y vi a dos de mis amigos pasando en bicicleta. Le dije a mi madre que me iba con ellos a la plaza, a tomar una cerveza y que la vería más tarde. Antes de que mis amigos pudieran ver lo que ocurría dentro de la verdulería, cerré la puerta al salir. Los grandes ventanales estaban cubiertos con una gruesa lona verde desde el interior, ...
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